Coordinador De la sección Canarios de Canto: |
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Lic. Rodolfo Jorge Ramírez Director de la Escuela de Canto |
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El canaricultor que ha planeado sus vacaciones y desea evaluar sus pichones a partir de la primera quincena de mayo de cada año en los concursos del Club sabe que debe levantar la cría a mediados de diciembre.
El cuarto de cría pasará a ser solamente el alojamiento de los cantores nuevos. Se apartarán todos los adultos, excepto los canarios con canto muy bueno y sin defectos.
Comienza entonces una época algo cómica en el trato con los pichones, los machitos emitirán un gorgoreo enmarañado, que entrecortan abruptamente, tratando de buscar la canción. Este periodo muy gracioso que se extiende hasta la muda es digno de una observación cuidadosa, aparte de causarnos risa, nos permitirá separarlos de las hembritas para que no se escuchen los reclamos, píos y otras emisiones que puedan copiar los jóvenes cantores.
Hasta la muda, repetimos, se puede identificar el sexo y apartar las hembras. Luego hasta mediados de marzo no se escuchará casi nada. Durante ese tiempo el criador atenderá cuidadosamente el replume, repito, que es uno de los períodos críticos en la vida de las aves.
En abril escucharemos que algunos pichones han logrado completar los cuatro Touren básicos: Knorre, Hohlrolle, Holhkingel y Pfeifen.(*) Recién entonces usaremos jaulas individuales muy limpias e impecables, en cada una de ellas introduciremos al cantor novato y lo colocaremos en el sabot o armario que dispone de cortinas corredizas. Al principio no las usaremos. Cuando tengamos aproximadamente cuatro pichones que se hayan acostumbrado bien al nuevo encierro, cerraremos con las cortinas el armario. La oscuridad no debe ser total, pues hasta el cajón de transporte tiene agujeros para permitir la entrada de algo de luz que orienta un poco a los animales y los ayuda a alimentarse bien. En la penumbra el pichón se acostumbrará a comer la mezcla de colza y alpiste por partes iguales, las verduras y pastones, al principio se les echa algunos granos de colza en el agua para orientarlos, el vasito con agua permanecerá a la izquierda y el de mezcla a la derecha, mirando la jaula de frente. Usaremos siempre luz artificial. En la jaulita se consignarán los datos del pichón, o bien tendrán un número para reconocerlos con los consignados en el registro de cría.
En la semioscuridad los pichones seguirán estudiando. Quizá algunos criadores no disfruten de los primeros gorgoreos o torpezas de los pichones en los ejercicios de su canción. Personalmente considero esta búsqueda tan emocionante como la que despiertan los nacimientos. Recomiendo a los criadores que presten mucha atención a la formación del canto y que detecten sonidos estruendosos o desagradables a tiempo, antes de que los copien el resto de los aprendices.
Con suerte tendremos a todos los pichones en el sabot o armario a mediados de abril. Entonces usaremos las cortinas y la luz artificial por la mañana, al mediodía y a la tarde. Nos sentaremos a metro y medio de los pichones y escucharemos de quince a veinte cada vez. Se usará la luz artificial, de una lámpara de tungsteno de 60 watts o sus equivalentes en bajo consumo o fluorescente, luz cálida, siempre. No se deben retirar del armario los pájaros para escucharlos, todos los cambios se harán en el sabot.
Para que se concentren más en la canción y estudio, se les colocará una división de latón o zinc entre las jaulas apiladas de a dos.
En esto consiste la preparación de los pichones para su evaluación, no lleva mucho tiempo, pero se debe ser pertinaz, consecuente. Para algunos quizá sea un sacrificio, para otros una verdadera diversión, todo consiste en saber los rudimentos de la canción del canario que pueden aprenderse en la Escuela de Canto o al lado de un buen criador, de un veterano.
Con tiempo se seleccionarán los mejores cantores en grupos de cuatro jaulas, las necesarias para formar un cuarteto apilado, arriba se colocarán los de mejor Hohlrollen y abajo los de mejor Knorren. La selección se hace en el sabot, no se dejen entusiasmar por el parentesco, escuchen y cambien según lo que oigan..
La comida debe administrarse según las emisiones de los cantores, si se eleva el canto, si el pájaro está nervioso o busca los sonidos altos, se le suministrará manzana, verdura; si cantan poco pastón y nabina, a veces cáñamo triturado, si lo consiguen, no más de 12 granos triturados. Si están bien se les da verdeo. Y si el criador quiere sonidos bajos se les ofrece más colza que alpiste. Debe estar muy atento al canto de cada ejemplar.
A principio de mayo, una semana antes de la primera evaluación del cuarteto en el Club, se los apila fuera del sabot. Como en las jaulas están todos los datos del canario, cuando tengamos el primer cuarteto reconocido, en la pila los denominaremos a los pájaros de arriba a abajo l, 2, 3, 4. El lº se llama de cabeza, con el mejor Hohlrolle; el de abajo de mesa, con el mejor Knorre, generalmente son los mejores cantores y las emisiones de su canto envuelven el de los demás.
Al pájaro de cabeza se le coloca una tablita de madera con la misma superficie en el techo de la jaula para que no lo deslumbre la luz, ni se distraiga y continúe estudiando.
Es el momento en que el criador demuestra su gusto musical. Si lo hace mal no faltarán los jueces veteranos que le indicarán el error, a veces se trata de ocupar el tercer puesto en el cuarteto con un ejemplar muy bueno pero que le falta un touren básico. Recuerden: la falta de un Tour básico equivale a perder muchos puntos, los del tour en sí y los de la Impresión general y de armonía en el caso de que se estuviese punteando esta calificación. No crean que a los jueces les pasa inadvertida la ausencia de un Tour, por más bueno que sea el canario, y se lo confunda entre los otros. Tienen treinta minutos o más, si es necesario, para evaluar un cuarteto, tanto más cuanto el cuarteto es muy valioso. La falta de un Touren básico es perder la primera posición casi con seguridad. Otro problema se presenta, muchas veces, con las Hohlklingeln, Tour que está formado por la consonante distintiva L, la misma que escuchamos en la Klingel común, pero es lícito escucharla con W (alemana) es decir U (castellana) o con V (alemana) o castellana V aproximada a una F (castellana) o V (como se pronuncia en Valencia, parecido a una B, pero la primera es labio dental y no bilabial), y el Tour debe ser siempre será discontinuo o semicontinuo, pero tiene mayor valor la formada correctamente, es decir con L. Este punto es motivo de discusión entre los jueces siempre, porque algunas emisiones en W o V pueden ser más hermosas que las emitidas con L. Los jueces son los intérpretes del valor por puntos, ellos acordarán cómo darles el valor adecuado, de ser necesario anotarán qué han evaluado, en la sección habilitada para estos casos en la planilla de valores. En W y V alemanas también puede escucharse el Schockel, pero se distingue muy bien porque es fuertemente interrumpido como las Pfeifen.
En los juicios de canto aparecen muchísimos y finos matices que se interpretan con los aportes de la experiencia, la cual solamente se logra escuchando muchos canarios durante años.
Siempre se preferirán a los canarios vocálicos, es decir aquellos que abandonan la consonante del tour y se quedan en vocal, que descienden hacia los tonos graves de las vocales de valor.
Son precisamente las vocales de valor U y O, las que nos permiten hablar de que la línea de canto que criamos es la hueca, porque si introdujéramos la B seguida de L, como consonantes distintivas de Touren o en muchos casos, a pesar de las buenas vocales, los Touren pertenecerían a la línea de agua (bluck o bluck-bluck). El criador alemán Weijling se esperanzó con entusiasmo en el progreso de ella, aunque no fue así.
En el entrenamiento tienen suma importancia el juego de la luz y la alimentación antes y después de cada sesión.
Una vez que hemos formado los cuartetos fuera del sabot se entrena siempre debajo de la luz o con la luz incidiendo ligeramente de costado para no deslumbrar a los pájaros. Arriba de la primera jaula colocaremos una madera liviana con la misma superficie que la jaula. Se pueden hacer cambios pero, por lo general, el cuarteto estará terminado y se mantendrán las jaulas en la posición asignada para que los pájaros se reconozcan entre ellos.
El hobby de canto es por la presentación de cuartetos, que se permitan dúos o individuales, es para fomentar la cría y no deben pasar más allá de los concursos internos del Club. (Sé que con esta opinión me crearé algún enemigo, pero prefiero que me odien antes de desvirtuar el hobby y la tradición.) Pero están permitidos por la COM.
No se debe temer ninguna enfermedad si se mantienen las condiciones de limpiezas obligatorias para todo el criadero. No es necesario estimular al canario con productos exóticos que no encontrarán en los clubes u otros lugares de evaluación. No envíen a los pájaros con alimentos que a primera vista parece estuvieran en un banquete. Recuerden siempre el cuidado y la calidad del agua, pues ingieren doble de agua por cantidad de granos.
Bañen a los ejemplares antes de la evaluación, si no intentarán bañarse durante la jura y, de hacerlo, no cantarán.
En las jaulitas individuales los pichones seguirán estudiando, con o sin luz artificial, se recomienda fundamentalmente-repito- formar los cuartetos en el sabot o armario, se saca de un lado y se acomoda en otro.
Con cambios oportunos y un poco de suerte, podremos formar el primer cuarteto y uno secundario. Se debe separar -repito con insistencia- a cualquier pichón que deforme o altere la pureza de los Touren. También entrenaremos un quinto canario como suplente de alguno del cuarteto principal.
A los que tengan defectos se los puede guardar en los cajones de transporte, para que sigan practicando la canción; se los escuchará afuera del cuarto de entrenamiento. Es necesario tener presente que muchos canarios de pequeños cometen errores, de los que se corrigen con el tiempo, algunas Gluckpfeifen desagradables, o Glucken mal formados o flautas estruendosas largas y altas, pueden desaparecer a medida que los pájaros crecen, aunque para las primeras evaluaciones, esos errores no los deben escuchar los demás pichones.
La canaricultura de canto consiste fundamentalmente en saber escuchar a nuestros pájaros e interpretar el valor de su canción. Ellos son nuestro deleite.
Ese primer mes en el cuarto de canto será rutina entrar por la mañana, encender la luz para hacer la limpieza y renovar los alimentos. Escuchar media hora serenamente a los pichones en el sabot, volver a mediodía y a la tarde, si es posible. Escuchar y seleccionar bien antes de formar la pila de cuatro jaulas.
Es necesario aclarar y repetir que la oscuridad nunca será total, algo de luz debe reinar en el ambiente. Es el manejo de la luz la clave de muchos éxitos, inclusive en la cría.
Todos los pájaros deberán tener todos los Touren básicos. Si tenemos uno que canta mejor tres Touren pero le falta uno, deberemos reemplazarlo, repito una y otra vez, con otro que tenga los cuatro y hasta algún defecto.
Y si no hay más llevaremos lo que tengamos. A la evaluación y a los concursos hay que presentarse siempre, allí conoceremos cómo hemos criado y cómo seguiremos criando.
De mayo a julio el Tour que falta puede aparecer y generalmente mejoran todos los canarios.
De la reiterada evaluación del cuarteto el criador podrá conocer bien a sus pájaros y qué ha aprendido de ellos.
Finalmente unas palabras acerca del canario o los pájaros maestros. En los criaderos chicos, recomendamos comenzar la familia con pocos animales, por lo tanto el criadero, al comienzo, tendrá pocos ejemplares, el canto de canarios muy valiosos, cerca de los pichones, nunca los perjudicará y les inspirarán el buen canto de la familia. Recordemos que son pájaros imitadores, lo que no saben sacar de sí, se lo enseñará un pájaro adulto. Varios jueces hemos observado este problema en los criaderos chicos. Cuando se ha formado la familia y se escucha el canto propio de ella, esta medida no es imprescindible, aunque siempre es agradable que el criador escuche sus buenos pájaros en cualquier momento del año.
La Escuela de Canto enseña que cuando se ha logrado una serie de triunfos, el criador no debe desprenderse de sus principales ejemplares, confiado en que tiene a los padres de los pichones que se propone vender o que con las hembras que tiene puede seguir criando bien y por eso se puede desprender de las demás. Es un error. Es casi una ley, que hay que conservar los buenos pájaros, todos, sus hermanas, madres y su descendencia hasta que lleguemos con certeza al descarte obligatorio, por superpoblación del criadero.
Los pájaros con anillo FOA suelen ser la columna vertebral de la canaricultura argentina. Cuesta mucho importar y arraigar ejemplares, cuando se lo ha logrado no hay que perderlos. Si lo prestan o lo venden, tomen nota del destinatario, alguna vez pueden necesitarlo.
El entrenamiento debe ser encarado con alegría y minuciosamente. No debe malhumorarnos algún defecto que nunca falta, ni se debe tener miedo del fracaso antes de que los canarios se encuentren con el tribunal de jueces en los concursos, suelen ocurrir muchísimos fenómenos imposibles de detallar en estas líneas. Por eso repetimos tantas veces los conceptos fundamentales del entrenamiento a los que el criador deberá aferrarse.
Es recomendable que cuando entrenan ante la pila de pájaros, estrujen papeles y los muevan, como harán los jueces en el momento del juicio de canto. Además que escuchen algún sonido desacostumbrado y voces. Que los coloquen varias veces en los cajones de transporte y caminen con ellos dentro de la casa, para que se acostumbren a esos imprevistos traqueteos que no son comunes en la vida de los animales en el criadero. Con este tipo de movimientos evitaremos que los canarios se asusten o sorprendan el día de su evaluación en el club.
El entrenamiento es una de las actividades más importantes del criador. Aprendan a escuchar alegremente todo lo bueno y no se enojen por algún defecto que puedan encontrar en la juventud de los pichones, suele pasar, y muchas veces no resulta tan penoso como creemos, los jueces evalúan siempre las virtudes y tienden a ignorar algún ruidito fuera de la canción, saben muy bien que tienen en la mesa a pichones. Excepto que hayan pasado los diez meses de nacidos, entonces estarían en condiciones de reproducirse y serían mayores, esto es un peligro porque comenzarían a desarrollar el canto eufórico de reclamo, mantenerlos en los tonos adecuados es difícil aunque se lo puede lograr mediante el alimento y la luz.
Las jaulas individuales de canto
La FOA, hasta el año 2007 utilizó jaulas de alambre con las medidas internacionales de la COM, es decir 15 cms. de frente (donde se cuentan 8 barrotes de alambre), 20 cms. de altura y 21 de largo (donde se cuentan 14 barrotes de alambre), con vasos externos de plástico, rejilla y bandejas extraíbles, perchas en el tercer y sexto alambres. En la bandeja se coloca un papel blanco que se cambia diariamente. Los jueces del Campeonato Argentino de 2007, entre los que se encontraban Juan Calos Vidal, Nicolás Álvarez y el autor de este libro, advirtieron que esas jaulas estaban obsoletas y pidieron a la FOA el cambio. Así se hizo y damos las gracias a las autoridades.
(*) Si no saben cómo son estos Touren pregunten, los aficionados y veteranos les contestarán de buen humor. Y recuerden siempre que todas esta tareas deben realizarse con buena voluntad y para nuestro deleite. Nunca lo hagan forzadamente.
(Del libro del autor: La Cría y el Canto del Roller Harz, Buenos Aires, Tirón, Attico & Cía, 2008 y 2009)
Por Rodolfo Jorge Ramírez
Introducción: constante con mis entrevistas a las figuras que se destacaron la canaricultura de Canto Roller Harz, dirigí mi mirada al Sur; allí, en Bahía Blanca precisamente, vive Rodolfo Galíndez rodeado de su familia y de un grupo de canaricultores, quienes anteponen y ponderan la amistad antes que el hobby que los reúne en el Roller Club Bahiense. Allí son criadores de Canto, primera Rama de la COM, nada más, y se mantienen fieles a las mejores costumbres y reglas del cultivo del noble cantor alemán. En esa Bahía, que el escritor y ensayista Eduardo Mallea llamó del Silencio, se dieron las condiciones apropiadas para que el hombre siga escuchando, antes de que se pierda esa facultad, ante el atropello del automóvil y la vociferación del tumulto y el bombo.
Por sus características, el Roller Harz se deleita y reproduce en los sitios tranquilos, donde su melodioso canto rompe sin estridencia la serenidad del día.
A mi solicitud y ante la imposibilidad de entrevistarlo en su ciudad en junio, con motivo de jurar el Clásico del Roller Club Bahiense, por problemas de salud, le solicité a Galíndez que escribiera una semblanza de su actividad en canaricultura.
No lo veo desde fines del siglo pasado, en un Mundial que hizo la Federación Ornitológica Argentina en Palermo, en el predio de la Sociedad Rural Argentina, pero tenía la mejor de las impresiones de esa persona elegante, de fluido discurso, que nos visitaba con frecuencia para competir con sus Roller. Esperé de él una buena historia, que desde el comienzo es una verdadera paideia o educación, siempre válida para los niños y muchachos de todas las épocas, que transcribo a continuación:
Buenos Aires, Noviembre 25 de 2009
Sr. Rodolfo Jorge Ramírez
Estimado amigo y colega:
A partir de este momento trataré de cumplimentar tu gentil pedido y despejar las telarañas que con los años se han acumulado en mi memoria y rememorar todo lo acaecido durante mi vida de canaricultor de los canarios Roller de Harz.
Pero antes de relatar mis experiencias como criador, y para comprender ni afinidad con dichas aves y su canto, deseo que conozcas detalles de mi infancia.
Desde que vine al mundo escuché sus melodías, pues en casa siempre hubieron jaulas de canarios. Además aprendí de mis padres a amar los animales y plantas. Conviví con perros, corderos, cerdos, gallinas, conejos, teros, tortugas, abejas, y de alguna que otra “mascota”. Asimismo me interesó la botánica, y de la mano paterna aprendí a cultivar la tierra, hacer almácigos, podar, injertar, fumigar para curar enfermedades, etc. de igual modo cuidé el jardín de mamá para obsequiarle un ramo de flores en fechas o épocas propicias.
Después de este prólogo, espero que te imagines a un rústico labrador que ama a todos los seres vivos, sean animales o plantas. Que es feliz con la naturaleza, que le agrada el aire puro, el sol sobre la piel, los sonidos del viento o la lluvia y descansar en el silencio de la noche.
Como ves amo más la soledad que la multitud, el silencio que el ruido, el campo o el bosque que la ciudad.
Pero lamentablemente estoy condenado a vivir en la ciudad, donde impera el cemento, el asfalto donde los vehículos se empeñan en pisarnos o envenenarnos con sus emanaciones, y con la contaminación sonora que originan. Pero esto dicen que es la modernidad, y debemos aceptar como un mal necesario.
Este cambio que el humano siente desde su creación, a través de su evolución e inventiva, todos lo sentimos y en particular los Canarios de Canto que año tras años se van degradando. Ya no vemos como otrora el malvón en el balcón y el canario en su jaula deleitándonos en tardes de música y alegría para nuestra felicidad. Ahora que conocés mis gustos y debilidades quizá comiences a entender el porqué se de mi afición por los canarios, y hoy, después de 58 años, sigo criando con el mismo entusiasmo que al principio, en aquellos lejanos años juveniles, durante cuyo lapso desempeñé el la Comisión Directiva del Roller club bahiense los siguientes cargos: Secretario durante 13 años; Vicepresidente durante 2 años y Presidente 23 años.
Ahora sí, vayamos a narrar algunos acaeceres vividos como canaricultor. Mi primer contacto con un canario Roller Harz fue en 1950, en ocasión de visitar la C.R.A.B., de donde salí con una yunta de estos canarios.
Como en esa época las C.R.A.B. era la única sociedad de canaricultores de Bahía Blanca, y abarcaba las ramas de Color y Canto, me hice socio y comencé a cultivar la amistad con los criadores como ser: Alberto Ferrari, Antonio Busacca, Domingo Centoira, Manuel Corrales, Benedicto Milillo, Culaciatti, Zapatel, Rubinich, y otros.
Mis primeros ensayos los realicé con pájaros de criadores locales, pero luego comencé a conocer algunos de la Capital Federal. Alguien me recomendó a Atilio Rapetti, de quien conservo el mejor de mis recuerdos por su profesionalidad, su humildad y honestidad. Así fue que en el año 1953 lo visité por primera vez en su taller de electricidad que Don Atilio tenía en la Av. Canning ( entonces empedrada y cursada por tranvías), donde adquirí la primer pareja.
A partir de allí comencé a tener mejores ejemplares y me inicié en la competencia. Pasaron varios años experimentando, haciendo cruzas, conociendo genética, hasta llegar a resultados positivos.
En el año 1963 los criadores de Canto nos desvinculamos de C.R.A.B. y fundamos el Roller Club Bahiense, comenzaron nuestras actividades en torno al canario Roller Harz, exclusivamente.
En 1969 participé en el Concurso Selección del Roller Club Argentino, logrando un 3er. Puesto con 330 puntos. este conjunto en el campeonato Argentino obtuvo el 13º puesto con 273 puntos.
En l970 concurrí nuevamente al Selección R.C.A., donde obtuve el 1er. Puesto con 321 puntos, y otro conjunto mío el 3º puesto con 315 puntos. ese mismo año también participé del Campeonato Argentino, ubicándome 19º con 300 puntos, y 2º puesto en Segunda Categoría con 72 puntos.
Mis primeros halagos a nivel Campeonato Argentino y Mundial los logré en el año 1971 con un canario blanco, que en Bahía Blanca fue calificado con 84 puntos, en el Campeonato Argentino, en Buenos Aires, con 78 puntos y en el Mundial, realizado en Montevideo, también marcó 78 puntos. Este canario (36-192-70) era hijo del macho 36-125-69 de mi criadero y de una hembra de Elvio Norbis (93-965-67).
En el Selección del R.C.A. de 1972 logré el 1er. puesto con un cuarteto que cantó 321 puntos.
En el año 1973 logré el 3er. Puesto en el selección del R.C.A. con 318 puntos.
En 1978, en Bahía Blanca, obtuve el conjunto Campeón con 329 puntos; en el Campeonato Argentino, hicieron 300 puntos y en el Campeonato Mundial, realizado en Córdoba (Argentina) lograron el 3er. puesto con 321 puntos.
En 1979 participé en el R.C.B. y el R.C.A. logrando el título de Campeón con 335 puntos y Reservado Campeón con 311 puntos.
En 1981 fui Campeón con 335 puntos y Reservado Campeón con 330. puntos.
En 1986 participé del Campeonato Argentino donde mi cuarteto obtuvo 306 puntos.
En 1988, en Bahía, en un concurso interno alcancé los 354 puntos y en el Selección 315 puntos.
En 1992 fui Campeón en el R.C.B. con 317 puntos, en el Campeonato Argentino de FOA el 2º puesto, con 320 puntos y en Campeonato Mundial COM (Brasil) Campeón con 338 puntos
En 1993 en el selección del R.C.B. salí Campeón con 317 puntos. En el Campeonato Argentino alcanzaron los 325 puntos y en Grandes Maestros de UCRA lograron los 328 puntos.
En 1994 en el Selección del R.C.B. un cuarteto cantó 305 puntos y en el Campeonato Argentino se consagró Campeón con 342 puntos.
En 1995 en el selección R.C.B. Campeón con 326 puntos, en el Argentino, Campeón con 305 y en el Mundial 3º con 316 puntos.
A partir de ese evento dejé de viajar a la Capital Federal y no participé más en esos ámbitos.
(En los años subsiguientes Rodolfo Galíndez, según me cuenta en su detallada y precisa carta, se mantuvo Campeón o Reservado Campeón, alternando desde los 314 puntos hasta los 332 puntos, se presentó en UCRA – Grandes Maestros - en l999 y obtuvo 319 puntos.
Luego de ganar un Campeonato en el R.C.B, 2005, con 322 En el 2006 comprendió que sus canarios dejaron de emitir Hohlklingel, por lo que tugo que adquirir nuevos reproductores para mejorar su cuidado plantel.
Como escribió arriba, luego de muchos años en la Comisión Directiva del R.C.B. abandona la Vicepresidencia el 19 de junio de l981. Y el 27 de junio del mismo año asume como Presidente del Roller Club Bahiense, después de la presidencia de Alberto Ferrari, hasta el l9 de junio de 2004, luego de 38 años de labor.)
Su larga y minuciosa carta finaliza con las siguientes palabras: “quiero recordar a quienes me ayudaron durante mi vida de canaricultor, a ellos mi más sincero agradecimiento y eterno afecto, gracias: Atilio Rapetti, Elvio A. Norbis, Adam Lutz, Rubén Cena, Bruno Santi, Roberto Ancarola, Alejandro Pignataro, Pablo Betteja, José Besada, Serafín Desimone, José Catanese, Omar Cheade, Juan Carlos González, Nicolás Álvarez y a los más cercanos, nombrados arriba, y otros.
Y para vos un gran abrazo de tu sincero amigo (firmado) Rodolfo Galíndez
Las gracias de Rodolfo Galíndez están dirigida a sus amigos, quienes son o fueron afamados Jueces de Canto, ya sea de Club, FOA o COM. y a prestigiosos canaricultores de fama nacional e internacional. (n. del transcriptor)