Entrevista al gerente científico del Zoológico de Buenos Aires- Argentina
Gerente científico: Luís Jacome.
El vuelo del cóndor
AM: Las presentaciones mutuas fueron el comienzo de una animada charla donde nos nutrimos de información de uno de los proyectos más importantes y por no decir el único que cumple con todas las etapas del proyecto planteadas.
Nos recibió parte del equipo, que es amplio por cierto, y por su gerente científico: Luís Jacome con quien dialogamos finalmente por espacio de dos horas.
La charla comenzó acerca de la cría en cautiverio de las distintas aves, la conservación de las especies y los distintos agentes que entran en juego cuando se trata de las aves y su relación con el medio y los hombres, genéricamente hablando.
Las políticas de Fauna y el divorcio importante que existe entre los criadores de aves y los organismos de control establecidos.
LJ: “Hay un divorcio importante en la humanidad”, nos dice Luis, “es difícil poner de acuerdo a la gente, que los intereses coincidan, es complicado, pero me parece muy bueno que Uds. que se acercan a un entorno mas bien de tipo doméstico, digamos criadores de canarios u otras especies exóticas que son consideradas domésticas, sean una puerta de entrada a un mundo que tiene que ver con la conservación, con las especies autóctonas y con toda la problemática de conservación de la biodiversidad, que es tan grave. Y en eso podemos dar una mano todos, desde las autoridades de aplicación de las leyes de fauna hasta los criadores o la gente que trabaja en instituciones como zoológicos, por eso el portal de Uds. puede convertirse en la fuente de divulgación para que la gente sepa que hay otras cosas. Por ejemplo que la persona que tiene un canario en su casa también pueda enterarse que hay toda una problemática de extinción con los guacamayos en el norte que están desapareciendo o los cóndores que una vez volaron en las puertas del atlántico. Así que bienvenidos, Bienvenidos.”
AM: El criador tiene una relación con el ave que queda muy circunscripta a la cría y al lugar de cría y nada más. Que pasaría si eso que cría en relación con fauna, pueda hacer que el producto del trabajo del criador vuelva a su entorno hábitat?
LJ: “De hecho, pensá que la gente cuando reproduce en cautiverio, ya sea una jaulita o un criadero, necesita conocer las condiciones para que el animal viva. Necesariamente tiene que saber lo que pasa en la naturaleza para recrear condiciones similares. Ningún criador debiera estar ajeno a esto. Es básico este proceso inicial de “mirar afuera” para reproducirlo en cautiverio. Es algo grave perder de vista el entorno. En definitiva decirle a la gente que está interesada en mantener un animal vivo en cautiverio, que hay que ver lo que está pasando en el entorno. Incluso llevarlo a la problemática ambiental y en especial guiarlo para que no atrape animales que se están extinguiendo, que los respete, que vaya sobre especies que están declaradas domésticas y que no perjudique el entorno. Sobre todo que no suelte animales que son exóticos porque hace un desastre ambiental terrible.
Por ello es importante educar, tratar de orientar a los criadores, darles información para que puedan canalizar ese sentimiento de acercamiento a la vida silvestre de una manera que sea buena para él y para la naturaleza.
Criar lo que podés criar, no soltar lo que no podes soltar y sobre todo empezar a informarte sobre la problemática ambiental. Me parece que ellos pueden cumplir un rol muy importante.”
AM: Esto que decías que había un divorcio general en la humanidad, hace que muchas veces los criadores queden como encerrados en su actividad. Si se les diera más posibilidades, seguramente esto sería diferente.
LJ: “Lo mismo los conservacionistas, se centran demasiado en lo que pasa en la vida silvestre y pierden de vista una herramienta que podría ser potencialmente útil. Vos te imaginás, una especie como el cardenal amarillo, que está en peligro de extinción a nivel nacional, si vos pusieras la maquinaria de fanáticos que hay por las aves a criar cardenales amarillos, imaginate esa gente puesta a trabajar en función de la conservación del cardenal, esa alianza entre conservacionistas y criadores, esa alianza sería una cosa muy positiva. No digo que se pueda hacer con todo, pero con algunas cosas sí.”
AM: Pero actualmente se persigue al criador de cardenal amarillo por la protección de la especie...
LJ: “Lógico, está bien en la medida que el criador lo saque del entorno y se maneje solo, ahí está bien que lo persiga fauna, porque no puede hacerlo por su cuenta. Pero imaginate integrarlo a planes de conservación, mediante programas de cría en cautiverio, podría ser interesante sumarlos, aunque sabemos que no es fácil.
Les cuento una anécdota que seguramente les va a interesar. Cuando arrancamos nosotros en el año ’91, con ideas de trabajar con el proyecto Cóndor, nosotros nos reunimos en Pampa de Achala en Córdoba con un grupo de instituciones que estaban analizando lo que pasaba. Y ahí arrancamos con el proyecto. Nosotros propusimos en este encuentro en Pampa de Achala, trabajar con el Cóndor, y hacer esto, montar todo un centro de cría artificial. Los Cóndores ponen un solo huevo y crían un solo pichón cada tres años. Tienen una tasa reproductiva bajísima, recién son fértiles a los doce años. O sea que es muy difícil lograr tener crías para poder liberarlos, pero si cuando ponen un huevo, vos lo retirás, al mes ponen un segundo huevo. Hay casos como en Nueva York, que se han llegado a obtener hasta cuatro huevos. Eso se llama técnica de puesta múltiple. Nosotros lo que hacemos es quitarle solamente un huevo, el segundo huevo se lo dejamos al cuidado de la pareja y al año siguiente repetimos el proceso. Entonces en tres años podés llegar a lograr seis crías en el tiempo que tendrías una sola. Sextuplicas la capacidad reproductiva. Y eso lo hacemos en cautiverio. Organizamos las poblaciones de Cóndores que hay cautivas en la Argentina en los distintos zoológicos, para que estén en condiciones de reproducción. Teniendo cuidado donde los colocás y que le colocás en los jaulones para que no se inhiban en la reproducción. Tienen que estar solos, no pueden tener otra cosa en la jaula.
Nosotros lo que hicimos es ponerlos solos, armarles los nidos con los requerimientos que ellos tienen. No fabrican nidos, pero si necesitan un sustrato blando para poder reproducirse. Los pusimos en condiciones de reproducción. Obtuvimos huevos. Esos huevos vienen aquí al Zoológico de Buenos Aires, aquí se los incuba, cuando nacen se los cría con títeres de látex, mas que nada para facilitar el imprinting, el aislamiento humano, trabajás con títeres y vidrios espejados, para que ellos puedan verse así mismos y no puedan verte a vos. Trabajamos con títeres de látex que tienen las características del macho y de la hembra. Hay dimorfismo sexual en la especie, para que el imprinting del pichón que está en proceso de desarrollo se fije con esa especie y a los dos meses los ponemos con cóndores adultos para que socialicen con ellos, y de ahí arrancan hasta completar su plumaje marrón ocre, mas o menos, a los siete meses y cuando completan su plumaje los incluimos en programas de liberación.
También armamos un centro de rescate para cóndores silvestres. Porque desgraciadamente los cóndores tienen problemas en la vida silvestre. Después charlamos de eso, pero todo cóndor con problemas viene a este centro de rescate. Ahí se rehabilitan y, según su condición, se incluyen en programas de liberación o reproducción en cautiverio.
Este proyecto que nace en agosto de 1991, logra convertirse hoy en un referente internacional sobre conservación del cóndor andino. A nivel internacional, nosotros formamos parte de un programa binacional con Chile y lo enmarcamos en una estrategia sudamericana de conservación. Trabajamos en lo que es la definición del programa de conservación para los próximos diez años de Colombia, para el programa nacional de Ecuador, liberamos Cóndores en Venezuela, donde está extinta la especie desde 1965. Hicimos acciones de reintroducción en Bolivia, en Chile, en Argentina.
Pero todo este megaproyecto que está desde 1991 acá, ya llevamos 17 años de trabajo, no tuvo las mismas condiciones de trabajo para hacerlo desde un comienzo. La gente piensa muchas veces que nosotros lo hacemos porque tenemos plata para hacerlo. Y no funcionan así las cosas…
Es como la revista de Uds., que debe haber empezado porque tenían ganas de hacerlo. No vino alguien de afuera, y dijo aquí tienen la plata y hagan una revista. Lo mismo pasa en conservación, te vas metiendo y te vas metiendo.
Al principio cuando comenzamos, y ahí viene la anécdota que les iba a contar, logramos que la pareja de acá, del zoológico porteño, pusieran sus huevos para incubarlos, entonces recurrí a un amigo mío, no los incubé aquí en el zoológico.
El primer huevo fue incubado en la casa de un amigo que era un aficionado de las aves. La gente de la cual me está hablando, gente que le gustan los bichos, criar, los pájaros, criar faisanes en su casa, le encanta el tema este.
Se llama Antonio Gallo, y bueno yo dije no podemos “pifiarle” (errarle) a la incubación del huevo si lo hacemos en lo de Gallo. Alguno tiene que andar ¿viste?, jajaja
AM: (risas de todos ante el chiste de Luís. Se dice que el huevo está “gallado” cuando el huevo es fertilizado por el gallo (macho)).
LJ: En aquel momento le digo a Antonio, si el me daba una mano con esto, si podíamos incubarlo en su casa, así que llevamos el huevito este a su casa y empezamos en una incubadora muy rudimentaria. Antonio es un tipo que le ponía mucho cariño a esto, le interesaba mucho lo que estábamos haciendo.
Y de hecho yo me iba en bicicleta a su casa por la mañana a tomar los parámetros de temperatura y humedad, a rotar el huevo, lo hacía cuando volvía al mediodía, a la tardecita, la mamá de él, una señora grande que en esa época tenía mas de 80 años, fue nuestra primer voluntaria en el proyecto Cóndor, ella iba también ayudaba a rotar, y así lo fuimos llevando, lo fuimos llevando, hasta lograr el nacimiento del primer pichón de Cóndor nacido en Latinoamérica por incubación artificial.
Una vez que el pichón nace, lo traigo acá al zoológico de Buenos Aires en una caja de aislamiento, donde empieza el proceso de cría. Así que fijate dentro de lo que era nuestro universo, ahí arrancamos en base a la experiencia que ya había hecho EEUU con sus cóndores, el cóndor de California, que es otra especie distinta que vivía en el norte, vive en el norte…
AM: ¿Vive o vivía?
LJ: Es así: en el año 1987 quedaban 27 cóndores allí en California. Hubo que capturarlos a todos y meterlos a los 27 en dos zoológicos, el zoológico de San Diego y el zoológico de Los Ángeles, ahí empieza un proceso de cría, de donde nosotros nos nutrimos de una técnica.
La técnica de cría del cóndor andino que nosotros usamos la tomamos del californiano. Que a su vez fue desarrollado en el “Patuxent Center” de Mariland, porque para que ellos pudieran experimentar las mejores temperaturas y humedades, usaron al andino, de hecho, las primeras liberaciones de cóndores que se han hecho en EEUU son de cóndores andinos. Sueltan primero los cóndores andinos para ver como andan, porque ellos no tenían gran cantidad de animales, después los recapturan porque el cóndor andino no vive en norte América, vive exclusivamente, es endémico de Sud América, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. Entonces fueron usados en EEUU para oponer a punto la técnica, y después fueron recuperados y liberados nuevamente en Colombia. Lo interesante es como están unidas las historias. Todo ese desarrollo que EEUU invirtió en este programa, millones de dólares para lograr la conservación de su cóndor californiano, y esos millones dólares que ellos desarrollaron sirvieron para que nosotros pusiéramos a punto con nuestros medios estas tecnologías.
Pero el resultado en definitiva es bueno porque los cóndores están volando, al día de hoy hemos logrado liberar 78 cóndores en toda Sud América en base a este programa, que nace como les había dicho, en la casa de un voluntario. Un aficionado a las aves.
Pero yo digo, esta gente aficionada a las aves, que está haciendo sus cosas, en su casa, de golpe, ponerlas en contacto con programas de conservación, puede llegar a ser gente muy rica para llegar a alimentar estos programas.
Obviamente el zoológico, a través de los años, desarrolló un centro de incubación especializado en una escala mucho mayor, lo otro era una puesta a punto nada más, mas artesanal, se hace ahora mas en serie. Para producir un número más grande de animales necesitás otra estructura obviamente.
Pero nació de manos de gente aficionada por las aves.
AM: ¿Y fue muy duro conseguir que avalen el proyecto?
LJ: No es tan duro para una institución. Trabajar en el marco de una institución como es el Zoológico porteño, obviamente es todo muchísimo más fácil que si lo querés hacer desde tu casa.
Si lo querés hacer como persona, individual, particular, seguramente es muy difícil. Estás hablando de una especie CITES 1, una especie de fauna protegida, que exige normativas internacionales, que requiere que vos tengas programas muy específicos y las condiciones para poder hacerlo. Por eso, en mi caso, trabajando en el zoológico como biólogo fue más fácil.
Cuando arrancamos con esta idea, el Dr. Michael Wallace, del ZOO de San Diego, uno de los investigadores principales del programa de conservación del cóndor californiano, quien es un gran amigo, nos ayudó mucho compartiendo su experiencia.
Así que ahí nació el proyecto que arranca con la creación de un centro de incubación artificial y cría de aislamiento humano que funcionan en la actualidad. Y el segundo paso que fue para el año 2001, que fue crear el centro de rescate. ¿Porqué el centro de rescate? Porque los cóndores tienen problemas en la naturaleza, ya lo decía anteriormente, no es que tienen problemas, sus problemas somos nosotros.
A mi me llama profundamente la atención.
AM: ¿Hubo convivencia?
LJ: Es curioso, porque durante miles de años, hubo más que convivencia. Durante miles de años el hombre andino, “Honró al Cóndor”
La partida
AM: lo respetaba
LJ: Mas que eso. Hay una diferencia importante entre respetar y honrar. O entre convivir y honrar. Cuando vos convivís, alguien más está ahí. Nos llevamos bien.
Cuando vos respetás, bueno, vos hacés lo tuyo y yo hago lo mío.
Cuando yo te honro ya mi relación con vos cambió. Yo te estoy honrando. Cuando se honra se mira para arriba. Ganás en humildad, te ponés un escaloncito mas abajo.
Esta relación la establece un hombre estrictamente ganadero. El hombre andino sobrevivió en los Andes gracias a la ganadería. Si el hombre andino no vive en base a sus animalitos domésticos la Llama y la Alpaca, no hubiera sobrevivido.
Es lo mismo que el hombre en el desierto en Asia, que sobrevivió gracias al camello, si no hubiera camellos el hombre no se hubiera adaptado a un ambiente tan extremo.
Lo mismo pasó en Los Andes, en América. El hombre andino logra sobrevivir porque tiene en la llama y la alpaca la carne, tiene la fibra para hacerse sus ponchos, su abrigo, tiene el transporte, con las heces arma los fogones para calentarse, hasta con sus huesos hace flautas ceremoniales para tocar su música sagrada. Todo viene a partir de estos animales que son honrados por el hombre americano. Este hombre americano que vive de los Auquénidos (camélidos de América del sur), honran al cóndor, ahí es donde a mi me hizo ese clic. Algo que no entendía, porque algunos paisanos actuales lo detestan, lo culpan de todos su males, junto con el puma y el zorro, el cóndor está en la lista de los acusados, está en el banquillo, entonces yo dije, ¿que es lo que pasa aquí? No me cierra, ¿cómo puede ser que los ganaderos originaros, durante 10.000/15.000 años, estuvieron honrando a estas aves y los ganaderos actuales tengan problemas?
Hay algo que no me termina de cerrar, ¿qué está pasando? ¿Es bueno o es malo?
¿Los colonos que llegaron hace 500 años tienen razón? Lo que se pensaba originalmente, durante 10.000 años, era de otra manera?
Cuando empezás a investigar un poco la cosa, te das cuenta que es un error de concepto de la gente actual.
Cuando llega el hombre blanco a América, hace 500 años atrás, corre al indio de sus tierras, se queda con las tierras, la famosa campaña al desierto, uno de los genocidios más grande que haya habido en la humanidad, y eso ha ocurrido aquí en América. Porque uno tiene la tendencia a conocer más lo ocurrido en otros países, pero acá hubo holocaustos muchísimos más grandes.
Entonces, se queda con esa tierra, obviamente, no solo saca a la gente, también saca la fauna silvestre e introduce animales domésticos, animales exóticos, la oveja, la cabra, la vaca, el caballo, otra cultura.
Cuando un paisano encuentra muerta una vaca, lo más rápido es declarar culpable al predador. Pero qué manejo hace de su ganado?
Vos le preguntás:
Dígame Don Zoilo, UD, ¿Qué manejo hace de la aguada?
Y te contesta:
Y no, el manejo de la aguada no.
Y dígame, ¿guarda el rodeo todas las noches?
Y no, no lo guardo.
Y ¿sabe cuantos animales tiene?
Y no.
Y Ud, ¿Sabe quien es la madre de este ternero que está acá?
Ni idea.
No sabe.
Porque el hombre o el coyita que está con su majadita de ovejas o llamas, sí sabe, te dice toda la descendencia de sus animales, vive con sus animales.
¿Entienden la diferencia?
El hombre andino ganadero, era un hombre que se relacionaba con su ganado, conocía su ganado.
El hombre actual lo que hace es estar en su casa, salir cada tanto a dar un vuelta, y es más practico, cuando encuentra un animal muerto, envenenarlo con estricnina, lo cual está prohibido, para que caigan todos los carroñeros que viene a limpiar todo el foco de infección.
Estamos viviendo un mundo patas para arriba. La gente se olvidó y perdió el recuerdo de todo lo que pasó. Entonces a los cóndores desgraciadamente los envenenan, desgraciadamente los matan porque dicen que atacan el ganado, cuando en realidad son carroñeros, pero son animales que limpian, no solamente que comen la carroña liberándote de un foco de infección, sino que, por el poder del pico que tienen, abren el cuero de los animales grandes, animales duros, que los carroñeros mas chiquitos que son los que llegan primero y comen las partes mas blandas, pero no pueden romper el cuero. Esos animales chiquitos con todo el revoloteo y movimiento, van llamando a carroñeros cada vez mas grandes, llegan los jotes, caranchos, las águilas. Se van reemplazando como en una cascada, pero nadie lo puede abrir.
Es impresionante cuando pasa mucho tiempo, cuando muere una oveja, hasta que llegan los cóndores, las demás aves carroñeras la depilan tratando de romper el cuero sin poder y el cuerpo que originalmente medía ochenta centímetros termina siendo un aro de cuatro metros de diámetro de pelo. Como si se pintara eso de blanco y el movimiento que las aves hacen subiendo y bajando hasta que los cóndores lleguen.
Cuando los cóndores llegan abren el cuero, se llenan un buche, pueden llegar a comer hasta cuatro kilos de carne, se echan a volar y dejan el cuerpo abierto para que los carroñeros mas chicos sigan comiendo y limpien ese foco de infección.
Eso está muy lejos de las historias que nos cuentan que los cóndores llegan con sus garras y levantan vuelo con animales.
Luis Jacome durante una presentación
De hecho el nombre científico del cóndor es:
“VULTUR GRYPHUS”
Vultur, significa buitre
Gryphus viene del Grifo que es un ser mitológico, mitad águila, mitad león, capaz de llevar en sus garras una yunta de bueyes al nido para darles de comer a las crías.
Esta es la visión del cóndor del naturalista que llega a América. Julio Verne cuenta que los protagonistas de los Hijos del Capitán Grant, cruzan la cordillera en las garras de un cóndor.
El cóndor a diferencia de las aves de presa, que tienen desarrollado el cuarto dedo, que es el carnicero con el cual matan, el cóndor tiene ese dedo atrofiado, no tiene uña con filo como para poder matar a nadie, ni capturar nada. El cóndor tiene la pata parecida a la de un pavo. Es incapaz de levantar en vuelo nada.
El cuento es que toda esta antigua tradición europea, le cuesta la vida al cóndor.
De hecho te cuentan que el cóndor es cazador, pero cuando vos ves un cazador, ves que sus ojos son frontales, todos los cazadores como el hombre tenemos los ojos frontales, necesitan ver en profundidad para dar el golpe, para poder capturar. Los cóndores tienen los ojos laterales. No tienen estereoscopía.
Los cóndores ven grandes campos, porque lo que ellos necesitan es encontrar un animal muerto que no se mueve. Pero hay que descubrirlo.
Las patas no les sirven para cazar, los ojos no tienen visión estereoscópica.
Tienen un cuello desnudo para meter la cabeza en la carroña sin mancharse, están adaptados durante miles y miles de años, a la carroña, no al animal vivo.
AM: Esa creencia hizo ponerlo en peligro de extinción.
LJ: Exactamente. En el año 1888, cuando nace el zoológico de Buenos Aires, los directores de aquellos momentos decían que las mujeres de época usaban unos gorros de mediodía que tenían unas grandes plumas de cóndor. Catorce plumas de cóndor. Y la moda no incomodaba porque el cóndor era un flagelo para la ganadería.
Y este flagelo de la ganadería es un animal honrado por las comunidades originarias.
El hombre andino no habla con Dios, habla con el cóndor, al cóndor eleva la plegaria. El vuelo del cóndor lleva el alma de los muertos al Hanan Pacha. El Inca era el único que podía tener una pluma de cóndor en su mano, porque era un animal muy sagrado. Ese animal declarado plaga por nosotros, es un animal honrado por las comunidades originarias.
Entonces el cóndor tiene dos elementos importantes.
Por un lado, lo ecológico, es un animal que limpia los focos de infección, que permite que se desarrolle esa cascada de carroñeros, es un animal que cumple un rol como basurero natural insustituible.
Por otro lado, un rol ancestral, cultural, en nuestra América que está muy vivo, que surge cada vez más.
Por eso nos interesaba conservarlo y para eso lo que hicimos fue armar el centro de incubación y el centro de rescate.
AM: ¿Cómo se hace para revertir eso que se introdujo y generó la casi extinción del Cóndor?
LJ: Estas son las dos alas del proyecto. El proyecto tiene como un cóndor dos alas.
AM: Hay una cuestión cultural donde la relación del hombre del lugar y la naturaleza se ha roto. Los campesinos fueron desplazados por ganaderos que tienen una relación con la naturaleza muy diferente. Tienen otro objetivo, posiblemente comercial, es otra cosa.
LJ: Es otra cosa, porque por ejemplo cuando vos hablás con un originario del lugar, el originario no va a hablar de sí, sino que va a hablar de su pueblo y de su familia, de sus ancestros, nunca es la individualidad, siempre es la comunidad. Parte de otro lugar. El no se siente dueño de la naturaleza, sino parte de la naturaleza.
Pero el proyecto tiene estas dos partes, estás dos alas, como si se tratara de un mismo cóndor.
Un ala es la utilización de la ciencia. El más alto desarrollo tecnológico existente en la actualidad para la conservación de los cóndores. Todo lo que hace a la incubación y la cría artificial, todo lo que hace al laboratorio y al hospital veterinario que tenemos montado para el rescate de los cóndores, última tecnología, todo lo que hace al seguimiento satelital. Cada vez que liberamos un cóndor se le sigue satelitalmente en forma tridimensional. Prácticamente volás con los cóndores. Nosotros hemos sido pioneros mundiales en la puesta a punto de la técnica del seguimiento satelital de los cóndores. De hecho nuestra tecnología de seguimiento se está usando en Quebrantahuesos en España e incluso para otras especies. Estamos asesorando varias instituciones que trabajan con seguimiento satelital de vida silvestre.
Pero toda esa tecnología no sirve de nada, sino tenés otra ala que es la cosmovisión de los pueblos originarios. Todo lo que uno entiende y la verdadera ecología, que es la convivencia armónica con la naturaleza. Esta otra ala nos la dan los líderes espirituales de las comunidades originarias donde trabajamos.
Ceremonia ancestral previa a la liberación de los cóndores
Siempre, antes de una liberación de cóndores, se hacen ceremonias ancestrales. Son los líderes espirituales de diferentes comunidades que, en su lengua ancestral, llevan a cabo un diseño particular, según su cultura, para propiciar el retorno de los cóndores a la naturaleza y para pedir por nosotros y por el reencuentro. Son ceremonias ancestrales milenarias, que tienen un contacto, establecen un contacto directo que no se puede creer.
El hombre moderno no lo puede creer.
Nosotros, en el año 2003, hicimos un relevamiento de 2000 kms de costa para encontrar los lugares donde vivía el cóndor. Charles Darwin, el Perito Moreno, hacia 1830, Hudson y otra serie de naturalistas, hablaban del cóndor en la costa atlántica de patagonia. Vivían en la costa del atlántico. Eso es algo que la gente moderna no tiene idea. Piensa que el cóndor vive solo en la cordillera. Sin embargo ellos, cuando están en la costa, incluso en la desembocadura del Río Negro, se encuentran con los cóndores y los registran en sus libretas de campo.
Nosotros desde el principio, desde siempre, quisimos encontrar esos lugares y no los podíamos ubicar. Y en el año 2003 hicimos el relevamiento para buscar esos sitios y dimos en Paleiman. Paleiman es un lugar que está a la misma altura que Bariloche, más o menos, para que puedan ubicar el lugar, del lado de la costa atlántica, la costa rionegrina, al sur de San Antonio Oeste, y es un cerro de unos setecientos metros de altura, cuyo nombre, Paleiman 1, en lengua Mapuche 2 significa “el lugar donde descansa del cóndor”.
Ubicación geográfica de la sierra de Paileman en Argentina
En color naranja la ubicación geográfica de Paileman, lugar de suelta de cónndores en la Pcia de Rio Negro- R.Argentina
Y cuando encontramos el lugar liberamos cóndores ahí.
En ese momento fue Manuel Cayul, lonco (cacique) Mapuche del lugar, de la comunidad Mapuche de los Berros, quien fue encargado de poner los rezos por la llegada de los cóndores nuevamente al lugar. Ellos, los Mapuches, están viviendo su cuarto tiempo, que es el retorno del cóndor, justamente. Cuando retorna el cóndor una vez más al lugar, el cóndor retorna con los rezos de Manuel.
Paleiman es un desierto. En Paleiman prácticamente no llueve. La gente que conoce la estepa patagónica, en ese lugar saben que no llueve, y cada vez que liberamos se pide por el retorno de los cóndores al lugar, pero también se pide por el agua, porque ahí el recurso mas necesario es el agua.
La primera vez que liberamos, que fue en diciembre de 2003 se pidió, liberamos cinco cóndores, se pidió por el agua y en esa oportunidad llovió. Llovió copiosamente. Cuando esto ocurrió, dijimos que suerte que haya llovido, que simpático, porque viene bien, porque la gente lo necesita por los animales, lo necesita por las cosechas.
Y la segunda vuelta que liberamos, volvió a llover. Y la tercera vez, volvió a llover. Te hablo de más de un año de no caer una gota.
A la tercera vez que lo hicimos volvió a llover, entonces ya dijimos esto de casualidad no tiene nada. Y cuando ocurrió a la cuarta, a la quinta y a la sexta, yo ya no opino más. Seis veces liberamos en Paileman, las seis veces se pidió por agua, y las seis veces llovió. La gente entiende que el cóndor les propicia el agua y empiezan a cuidar al cóndor y lo respetan porque saben que es el que les trae el agua.
De hecho nos piden si no podemos hacer liberaciones mas seguido. Y si uno va a los centros de climatología de San Antonio Oeste, a ver el servicio meteorológico de la región, todos los análisis climatológicos del lugar indican que a partir del 2003 cambió el clima en Paileman. Y el lugar se ha hecho más verde, más húmedo. Estas cosas que pasan y la ciencia corrobora, que dicen que aumentó el nivel de humedad en el lugar y yo escuchaba la plegaria que ponía el abuelito llorando…
Manuel partió al mundo de los espíritus en diciembre de 2006. Lo escuchábamos llorando, pidiéndole a su “Futachau”3, que por favor le de el agua. Y cuando llovía… La última liberación que hicimos, ocurrió en septiembre del año pasado, septiembre del 2007 en Paileman. Con ella tenemos diez y ocho cóndores libres, liberados en la costa del atlántico. En esta oportunidad vinieron de la mano de la abuelita Teresa de Viedma 4, vinieron representantes de seis comunidades Mapuches. Armaron una enramada en el lugar para generar su Gillatum 5, arrancaron de la noche anterior en ceremonia para llegar al día siete, que era el día de la liberación. Y también fue un tributo a Manuel Cayul que también nos acompañaba.
Luis Giacome durante una ceremonia aborigen
AM: Son evidentemente culturas muy propiciatorias para este proyecto. ¿Han tenido algunas otras poblaciones apoyando las liberaciones?
LJ: Se juntaron las comunidades mapuches de distintos lugares. Se juntan representantes de seis comunidades Mapuches para hacer el Gillatum y arrancan la noche anterior para propiciar la liberación del día siguiente. También llegaron Quechuas, de la Asociación Mink´akuy Tawantinsuyupaq de la mano del Tayta Ullpu para poner sus plegarias.
Así mismo vino gente de la tradición del camino rojo, del Fuego Sagrado de Itzachilatlan, de la tradición Lakota, del mundo de las águilas, trayendo también su tradición y su cultura.
Se liberaron seis cóndores en esa oportunidad. Tres eran nacidos en Chile y Tres nacidos acá. Programa binacional. Y después de la liberación de estos condoritos, diez días seguidos estuvo lloviendo en la región.
Se mueve la balanza de un lado y del otro. Vos mostrás tres diseños distintos. Te hablé de los Quechuas, te hablé de los Mapuches, te hable de los Lakota. Tres diseños que hablan de lo mismo.
Canto Lakota
De respeto y de honrar a la vida.
Y el hombre común ¿qué hace frente a todo esto?
Por un lado se queda con la boca abierta cuando se da cuenta que llueve. A vos te lo cuento, te sorprende, pero no pasa mas que eso. Tal vez la gente que lea la nota en tu revista se sorprende un poco, pero el que vive en el lugar, y recibe la bendición del agua, para ese no es una anécdota. Es el agua para su ganado y sus cosechas.
Cuando nosotros íbamos a llegar ahí, la comisión de ganaderos estaba preocupada porque íbamos a traer los cóndores que “matan”. Tuvimos que hablar con ellos y explicarles como era la historia y cuando empezó a llover en el lugar, hoy esa misma gente nos dice si no podemos liberar mas seguido.
Algunos de ellos, y esto es raro, matan a su ganado para que el cóndor quede en su campo. Nos ha pasado el caso de gente que mata una oveja, para que el cóndor que está por la zona tenga alimento. En otro momento el ganadero lo envenenaba. Ahí está el cambio. Y nos ocurre que hay guanacos que van a saltar el alambrado y quedan enredados y mueren en el alambrado, y los paisanos que pasan por el lugar, ven el guanaco, lo desenganchan, lo arrastran campo adentro, para que el cóndor tenga para comer.
Abuelas Mapuches
Cuando vos lográs eso hiciste algo que vale la pena. Porque has empezado a cambiar en la gente un sentido. Pero ¿por qué eso es así? Porque honrar la naturaleza, no es porque sos bueno, es porque es adaptativo. Honrar la naturaleza es para vivir mejor, no peor. No porque sos romántico. Es una manera mucho más rica de vivir. Es mas adaptativa y mucho mas permanente. Honrar al entorno es lo que te permite vivir a vos y a tus hijos y a tus nietos. Hay un cambio de conciencia.
Cuando uno va al formato más natural del hombre ves alguien muy ligado a su entorno. Encontrás un hombre altamente respetuoso. Muchas veces la cultura aleja al hombre de lo natural. Lo artificializa, pierde su paraíso terrenal. Cuando empieza la cultura nos echan del paraíso.
AM: ¿Qué radio de vuelo tiene el cóndor?
LJ: Los cóndores vuelan tanto, tanto. Los antiguos decían que cuando el cóndor vuela se va a ver a Viracocha 6. Se va a ver a Dios.
El área de dispersión que ellos tienen es tan vasta, que justamente el proceso abarca áreas muy grandes. Para que se den una idea, en Paileman entramos a trabajar en diciembre de 2003 y hoy están volando a la altura de Santa Cruz, estoy hablando de quinientos kilómetros lineales. Imaginate el impacto cultural que eso ocasiona. Que el cóndor llegue. Cuando nosotros vemos en la computadora un puntito satelital, para mi es una coordenada, pero para el que está en el lugar, el nativo, el Mapuche, es un Rehue 7.
¿Qué es un Rehue?
Es un lugar sagrado. La familia antes de que el sol salga, va a ese puntito, se arrodilla y habla con Tachao. Se entiende lo que significa. Y para mi es una coordenada referencial…
Pero yo se que no es eso, que es mucho mas que eso. Que el cóndor va destapando mucho mas cosas, va levantando, va destapando cosas muy importantes. Levantando, alzando, recordando. Que el recuerdo vuelve, en la medida que las tradiciones vuelven a ser levantadas, la gente empieza a tomar conciencia de que es mejor por ahí. Que el cóndor se quede.
AM: ¿Cómo es la relación entre los integrantes de esta especie? ¿Hay agresividad entre ellos?. Su comportamiento.
LJ: Los cóndores son gregarios. Viven en bandadas en grupos. No es como el águila que es territorial que se separa. El cóndor es grupal. Es un animal que se mueve en bandada. Solamente se separa macho y hembra cuando van a reproducirse se alejan.
Cóndor liberado
AM: ¿Siempre al mismo lugar?
LJ: No necesariamente al mismo lugar. Tienen reincidencia en el nido, pero pueden tener más de un nido, más de un lugar donde anidar, porque no hacen nido. Justamente cuando se alejan se vuelven un poquito mas territoriales para hacer su danza, su cortejo.
Una vez que ponen el huevo hay jerarquía.
El macho adulto es el dominante. Después sigue la hembra adulta. Después siguen los sub-adultos que son los marrones con cuello blanco, macho y hembra, y por último, los juveniles que son los color marrón ocre.
Una vez que ponen el huevo, les contaba, justamente la dominancia se da para comer, pero también se da para la incubación, para dormir. Lo normal es que el macho incube primero, y la hembra ¿que hace?, la hembra se va a la bandada, a la colonia, a la condorera, estos lugares que ellos eligen para dormir. Ellos tienen territorios muy vastos, enormes, pero se quedan en algún lugar a dormir, en puntos específicos que se llaman condoreras. A los cuales vuelven en forma regular. Y esos lugares son importantes para conservar. Ellos son gregarios. Si pudieran cazar, comerían su presa y volverían al nido, pero se alimentan de carroña y, dado que deben encontrar animales muertos, se mueven en bandada. Muchos. Porque, si hay que rastrear, hay que rastrillar un área, si vos tenés que buscar una persona, llamás a otros y rastrillás. A ellos les pasa lo mismo. Arman grupos para rastrillar las áreas y encontrar un animal muerto. Cuando lo encuentran, el que lo encuentra empieza a volar en círculos, al rato ves que se juntan treinta, cuarenta cóndores y deciden bajar. Si deciden. A veces no bajan. Es misterioso el porqué no bajan a veces. Una vez encontramos un caballo muerto en el filo de un cerro y esperamos que los cóndores bajaran, y de hecho nunca bajaron. No hay explicación.
AM: Una vez que se enyuntan, ¿conservan esa yunta?
LJ: Sí, conservan esa yunta. Vimos casos de relevo, es decir, vimos nidos, en seguimientos en nidos silvestres donde vimos que hubo cambio de hembra. Pero lo común es que ellos mantengan su pareja.
AM: ¿La incubación que Uds. hacen son con huevos de zoológicos?
LJ: Solamente. Exclusivamente. Jamás tocamos un huevo de la naturaleza. En el cóndor andino no hace falta. Hay buena población cautiva y se pueden obtener una buena cantidad de pichones.
De hecho lo complicado es liberarlos. Piensen que a nosotros nos toma un año que una pareja ponga un huevo.
Nos toma un año más que el pichón emplume. Y una vez que lo liberás no sabe volar. O sea que te toma un año más para que aprenda a volar.
Te toma tres años para que vuele un cóndor.
Y un cazador tira un tiro y se acabó. Un envenenamiento con estricnina y matan diez cóndores de golpe…
Es una pelea muy desigual.
AM: ¿Toma conciencia la gente?
LJ: Creo que sí. A la larga la gente va dándose cuenta que hay mucho sacrificio detrás de esto. Nosotros jamás nos volvimos del campo. Nuestra gente vive en el campo todo el año, y te hablo de condiciones durísimas, extremas. Extremas significa 60º de temperatura, fríos de 19º bajo cero. Y ahí estamos, jamás nos volvimos. Yo estoy charlando con vos acá cómodamente, pero mi gente está trabajando allá. Siguiéndolos, cuidándolos, dándoles agua, hasta que al año se independizan, pero cuando esto sucede llegan los nuevos para liberar. Y hay que seguir con el proceso de nuevo.
AM: ¿Cuánta gente trabaja en el proyecto?
LJ: En el staff, Vanesa es la coordinadora y hay gente contratada. En campo, tenemos un jefe de campo y dos asistentes. Hay educadores, médicos veterinarios, cuidadores y además de eso cientos de voluntarios internacionales. Recibimos gente de todo el mundo para dar una mano en esto. El proyecto no tiene un fin de lucro. Digamos que no haces plumeros, ni vendes la carne para consumo…esto es conservación pura cien por cien.
El dinero necesario se destina a la conservación.
Pero el proyecto genera un cambio cultural e incluso beneficia la conservación de otras especies. Cuando protegés al cóndor, protegés también el lugar y protegés todo. No solo es la recuperación de un ave.
El criador que tiene un ave, debe comprender que el mundo de un ave es mucho más vasto que su jaula, mucho mas vasto que el ave misma. Tiene que ver con al ambiente, con la cultura y su relación con el hombre. Es un universo donde, si uno le mete la vida y las ganas, y le da ganas de bucear en esto y profundizar en esto, se va a dar cuenta que hay mucha felicidad y mucha alegría. Te das cuenta que es una tarear muy linda para transitar, para aprender, y a través de un ave tan impresionante, tan mágica como puede ser el cóndor, es muy sencillo darte cuenta que toda la vida es sagrada. Hasta el animal mas pequeño es un universo. El cóndor te ayuda a darte cuenta de eso.
Es maravilloso.
AM: En los pueblos y en las provincias, ¿trabajan y educan acerca de del proyecto y la conservación?
LJ: Si, si, nosotros tenemos convenios con todas las provincias andinas. Convenios suscriptos absolutamente con todas, salvo Córdoba. Pero con todas las provincias andinas tenemos convenios.
AM: ¿Porqué Córdoba no?
LJ: Elevamos los convenios pero nunca se dió.
AM: Hace poco han hecho liberaciones de cóndores en San Luis también.
LJ: Hicimos liberaciones en San Luis y en todos lados. También en Jujuy, Catamarca, La Rioja, Salta, los canales fueguinos, Bariloche, por todos lados. Pero lo que les decía, tenemos convenios con todas las provincias. Cada provincia tiene un representante del proyecto, contacto del proyecto.
Justamente porque si un cóndor está en problemas, ese representante es el encargado de agarrarlo, ir a buscarlo, traerlo, es toda una operatoria, imaginate el cóndor no está en problemas en la Capital (Urbe-Bs As.). Son operativos de miles de kilómetros. Cuando hablás de esto, los europeos se vuelven locos, no lo pueden creer. Porque de hecho hemos concretado rescates de lugares no imaginados, donde no llegás, y nosotros rescatamos al cóndor y el ejemplar vuelve a volar. Es increíble, pero esto es la pasión de la gente, las ganas de la gente.
Yo te decía cada provincia tiene un representante y cada dirección provincial de fauna, lo mismo que la dirección nacional y con ellos llevamos adelante programas educativos.
Nosotros a través de ellos, la Fundación Bioandina Argentina y el Zoológico de Buenos Aires, armamos las campañas educativas antes de cada liberación. Antes de liberar un cóndor hacemos campañas educativas en toda el área de influencia, en todos los medios masivos de difusión para explicar todas estas cosas de las que estamos charlando. Después llega el cóndor, se hace una ceremonia con los líderes espirituales y la comunidad participa activamente. Para que tengas una idea en la última liberación de Paileman, en medio del desierto patagónico, asistieron 1200 personas. Se genera un fenómeno masivo muy importante profundamente emotivo. Todos ven a las aves salir volando, comparten ceremonias y después, para colmo, después llueve… Cosas muy fuertes que nos movilizan a todos.
Se los recomiendo, si algún día pueden participar de una liberación es algo imponente.
AM: ¿Cuándo se hace la liberación?
LJ: Todos los septiembres, en Paileman se hacen liberaciones. Después depende de los rescates. Cuando se genera un rescate, suponte, en Jujuy. Ese rescate viene para acá. Se lo rehabilita y depende de la dolencia, o cuanto tarda el programa de rehabilitación, queda de alta y cuando eso ocurre se prepara la liberación.
AM: ¿Por qué se dan los rescates?
LJ: Porque chocan contra los cables de alta tensión. Porque los envenenan con el uso de cebos tóxicos o los matan por la errónea creencia que ataca el ganado para comer. O, cuando bajan a comer un animal muerto que mató un cazador, se envenenan al comer la bala de plomo pues les trae saturnismo 8, una enfermedad letal.
Hay gente que los mata incluso, porque tiene un fusil en la mano, lo ve pasar y le tira. Por tirar, nada más…
AM: ¿Hay tráfico de cóndores?
LJ: Sí, hay tráfico de cóndores. Saben lo que pasa, los pichones cuando arrancan a volar, cuando salen del nido, son muy torpes, no saben volar. Cuando se lanzan de su nido necesitan cuatro meses como mínimo para aprender a volar y un año para saber como es este tema de donde está la comida, los dormideros y otros aspectos de la jerarquía grupal. Una serie de cuestiones “culturales” que tiene que aprender para sobrevivir. Pero cuando se lanzan a volar, no lo saben hacer, entonces la gente los encuentra en el piso y los agarra. Hay gente que le gusta tener un cóndor en su casa. Los encontramos atados de una pata y eso ha ocurrido muchas veces, lo atan de una pata a un árbol y lo tienen en su casa. Le tiran un pedazo de carne cada tanto y tienen una “atracción”. Cuando nos enteramos que eso, las direcciones de fauna van al lugar. Se lo incautan. Lo trasladamos al centro de rescate, los rehabilitamos, se lo trata en aislamiento humano, para que no se familiaricen con nosotros y bajo “condicionamiento negativo”, cuando nos dejamos ver, para colocarles transmisores o sacarles sangre, les queda claro que deben alejarse del hombre, su principal enemigo. Y bueno, en algunos casos se pueden recuperar y volver y en otros casos no.
AM: ¿Cuál es el destino de las crías que obtienen?
LJ: En todos los casos son derivadas a programas de reintroducción. Todas. Pero que pasa, yo expliqué que hay un programa de rescate y rehabilitación. Algunos animales que no se pueden liberar porque le falta un ala, hay casos que hubo que amputarla porque le pegaron un disparo, esos animales que no pueden volver a la naturaleza los reinsertamos en programas de reproducción. De ahí se nutre el programa con nuevas parejas y está bueno porque son animales con un pool genético nuevo. Eso evita los problemas de endogamia.
AM: Este programa abarca varios lugares El Zoológico de Buenos Aires, la Fundación Bioandina…
LJ: La cosa es así. En el zoológico de Buenos Aires, arrancamos en agosto de 1991, yo trabajaba acá, propuse hacer esto y el zoológico arrancó con este programa, liderando este esfuerzo.
En el año 2001 creamos la Fundación Bioandina, como una herramienta para nuclear muchas voluntades para ayudar en el proyecto. Nosotros creamos la Fundación la gente del proyecto, no el zoológico.
Con el tiempo surge la necesidad de crear el centro de rescate, porque tenemos alrededor de diez llamados por año por cóndores con problemas que deben ser asistidos.
La Fundación es la que tiene el contacto con las diferentes direcciones de Fauna, la que consigue que esos animales cuando están en problemas puedan ser llevados al centro de rescate y después proponer los lugares de liberación donde hay que devolverlos. Que conviene hacer con esos cóndores. En el ZOO de Buenos Aires funciona el centro de rescate.
Estas instituciones: Zoológico de Buenos Aires y Fundación Bioandina organizan entonces el programa nacional a nivel de Argentina.
Pero a nivel de Chile, para el programa binacional, se juntan el Jardín Zoológico Nacional de Santiago de Chile, la UNORCH (Asociación de Ornitólogos de Chile) y la Corporación Nacional Forestal: CONAF.
A su vez las instituciones argentinas y chilenas, tienen toda una serie de instituciones asociadas, el Zoo de la plata, el Zoo de Olavaria, el Zoo de Mendoza, el Zoo de Córdoba, una serie de zoológicos, los mas importantes del país, que participan del proyecto, ¿ de que manera?.
Cuando sus cóndores ponen los huevos los envían al Zoológico de Buenos Aires.
La fundación Bioandina con el Zoológico de Buenos aires, son los que sostienen la base de campo en Paileman.
El Zoológico de Buenos aires es una institución pionera en la región en sostener programas de conservación in situ, en trabajar en ambientes naturales. El Zoológico, podemos decir, que “abrió sus jaulas” hace mucho tiempo.
Eso es lo que le proponemos a los criadores de ustedes, que no se queden limitados en jaulas y empiece a pensar en el medio ambiente, en lo que pasa allá afuera.
El zoológico vivió el mismo proceso pero a escala mas grande. Durante los cien años que tiene el zoológico permanecimos trabajando encerrados por la reja perimetral. A nosotros las rejas perimetrales nos contuvieron hasta el año 97. En diciembre del ´97, por primera vez, abrimos las jaulas de verdad y liberamos cóndores. Por primera vez liberamos un animal en la vida silvestre de verdad, ¿qué es liberar de verdad?, no es abrir la jaula y dejarlo suelto, no.
Liberar de verdad es soltar el animal cuando y donde corresponde y, sobre todo, poder seguirlo. Nosotros te podemos decir donde fueron a dormir los cóndores que liberamos. Donde fueron a volar. El seguimiento es básico y clave.
Esto mismo se está haciendo con otras aves a nivel mundial. Es difícil sostenerlo, son diez y siete años de trabajo, diez y siete años de poner tu vida y la de mucha gente a este servicio. Mas si pensás que lo hacemos en un país como Argentina, donde el dólar sube y baja en permanente inestabilidad. Muchos de los costos del proyecto están asociados al dólar, los transmisores de radio, los de satélite, los datos satelitales todo se cotiza en esa moneda…
AM: ¿Los ubican por microchip?
LJ: Ellos llevan varias cosas. Llevan microchip subcutáneo que lo identifica, nos ayuda la empresa Trovan. Después tenemos bandas alares de vinilo que a corta distancia con binoculares y monóculos te permite saber quien es. Azules en el macho, blancas para las hembras. Tienen un número.
Después tienen un transmisor de radio, a través de radio telemetría, a través de un emisor receptor vos podés captar la señal estando en un área más o menos cerca de donde está el animal. Y después tienen en la otra ala un transmisor satelital a energía solar, que vaya donde vaya lo permite seguir satelitalmente. Nosotros recibimos todas las mañanas la información vía mail desde ARGOS, la empresa satelital, y estos datos se procesan acá con un sistema de información geográfica. Somos un laboratorio registrado de Intergraph y usamos el software que nos brinda esta empresa para generar un sistema de información geográfica único para esta especie. El paquete de software que aporta Intergraph, para que tengas una dimensión del costo, esta cotizado en unos 200.000 euros. Obviamente nosotros no lo podemos comprar, pero nos lo han donado por el trabajo que estamos haciendo. Con ese software no solamente seguimos cóndores sino que seguimos incluso otras especies. Eso se pone a disposición de la vida silvestre con fines de conservación.
Uno de los principales apoyos internacionales lo tenemos en ZCOG (Zoo Conservation Outreach Group) una organización que tiene sede en Washington, EEUU, que nuclea a más de setenta zoológicos, de los más importantes de EEUU. Gracias a ellos hemos recibido el apoyo del Audubon Zoo, Bergen County Zoological Park, Brandywine Zoo, Chattanooga Zoo, Columbus Zoo, Hogle Zoo, The Tulsa ZOO, Oklahoma City Zoo; Salisbury Zoo; entre otros.
Por otra parte hemos recibido importantes apoyos desde instituciones de Francia como ser el Bioparc Zoo Doué la Fontaine, Le Gran Park Le Puy du Fou.
Instituciones en España, como la Fundación Aquila, Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas y la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos nos brindan su permanente apoyo.
Incluso hemos recibido apoyo de la Embajada Real de los Países Bajos. Todas instituciones, de diferentes lugares del mundo, que nos ayudan a sostener este esfuerzo de conservación.
Para sostener este proyecto hace falta perseverancia. Pero cuando logramos sostenerlo a lo largo del tiempo sabemos que algo vamos cambiando. Lo tenemos que sostener a pesar de que las cosas vayan cambiando.
Muchas veces solo las ganas y el sueño nos permiten seguir adelante. No todo esta hecho, sino que se va haciendo con eso, con ganas y con sueños.
Suelta de plumas
La conservación la hacemos todos y con lo que tenemos. Con un compromiso con la vida y todo el mundo puede ser participe.
Los que hacemos esto lo hacemos como si fuéramos plumas, y eso se los dejo para que lo piensen, porque a mi me sirvió mucho y por ahí a Uds. les sirve si les gustan los pájaros. Los cóndores lo primero que nos enseñaron cuando recién empezamos a trabajar con ellos, es que los cóndores tienen plumas blancas y que tienen plumas negras. Nos mostraban el plumaje y nos mostraron que tenían plumas grandes y plumas muy chiquititas, muy delicadas. Unas son fuertísimas y otras muy débiles. Pero el cóndor usa todas las plumas para volar. No elige con cual volar, usa todas. Vuela con todas, grandes y chicas. Blancas y negras.
Nosotros hacemos lo mismo. El proyecto Cóndor lo hacemos sabiendo que cada uno funciona como una pluma y que a partir de nuestras diferencias hacemos que esto vuele. Y lo lindo es que cuando esto vuela, el efecto que produce lo sentimos todos. Todos sentimos que nos estamos elevando haciendo lo que hacemos. Y lo lindo es que nadie es dueño del vuelo, ninguno es dueño de nada sino plumas, y como pluma, está destinado a mudar. No hay tu tía. Todos vamos a dejar de hacer lo que estamos haciendo. Y a veces pasa que la pluma que cayó en vez de convertirse en “basura”, alguien con mucho respeto, la levanta, la limpia y esa pluma va a estar en un bastón ceremonial, la pluma sigue danzando, sigue haciendo lo suyo, en otro plano. Ojalá que el día que nos toque dejar de hacer lo que hacemos sigamos danzando en otro plano pero siempre honrando todas las formas de vida.
Es muy lindo ver la vida de esta manera. Espero que puedan verla así.
AM: Te agradecemos mucho lo que nos has transmitido y hemos aprendido un montón con lo que nos contaste.
Te felicitamos a vos y a todos los integrantes del proyecto que es digno de admiración, respeto que debería ser emulado para el bien de la vida.
Muchas gracias
El lector puede interiorizarse más ingresando a las siguientes páginas:
1-Las Sierras de Pailemán, se ubican en el Departamento Valcheta, provincia de Río Negro, y representan el borde noreste de la Meseta de Somuncurá. Esta zona había sido declarada Reserva Natural Integral ya en 1986.
2-Los mapuches (mapudungun: mapuche, 'gente de la tierra’) son un pueblo indígena de la zona centro-sur de Chile y del sudoeste de Argentina. Se les conoce también como araucanos, denominación que ha caído en desuso en la actualidad y genera rechazo por parte del mismo mapuche.
La lengua mapuche o mapudungun (literalmente: «habla de la tierra») es el idioma de los mapuches, un pueblo amerindio que habita en Chile y Argentina. Tiene alrededor de 440.000 hablantes con diversos grados de competencia lingüística. Ha influido el léxico del español en su área de distribución; y, a su vez, el suyo ha incorporado palabras del español y del quechua. No ha sido clasificada satisfactoriamente y por el momento se la considera una lengua aislada.
5-ceremonial religioso llamado Camaruco o Gillatum, ante la convocatoria del lonco o cacique, representante legítimo de su natural organización político-social
6-Viracocha también llamado el dios de la varas es el mas destacado entre los dioses del ámbito andino. wiraqucha proviene de la fusión de dos vocablos: wira (grasa) y qucha (contenedor de agua -lago, laguna-). En la simbología de los antiguos andinos, la grasa era una figura de la energía y el agua, el elemento capital del ciclo vital del universo.
7-Rehue:(del Mapuche: RE- puro – genuino HUE: lugar donde pasa algo)árbol sagrado: los tres palos de canelo, maqui, y laurel designan un lugar reservado en el Nguillatún (rogativa).