Reproducción del Capuchino Pecho Negro en ambiente doméstico

Por José C. Mazzulla

Socio ACRU Nº 101

Juez ACRU Ornamentales e Híbridos

 

 

NOMBRES COMUNES

Capuchino Pecho Negro, Capuchino Garganta Negra, Capuchino Garganta Café, Paraguayito Pecho Negro, Paraguayito Garganta Negra, Paraguayito Garganta Café.

Caboclinho-paraguai (portugués).

Dark-throated Seedeater (inglés).

 

CLASIFICACIÓN:

- Orden: Passeriformes

- Familia: Emberizidae

- Subfamilia: Emberizinae

- Especie: Sporophila ruficollis(Cabanis, 1851)

- Subespecies: No presenta, se trata de una especie monotípica.

 

Dentro del numeroso Género Sporophila, que también incluye al Dominó, al Gargantillo y a varias especies de Corbatitas, los Capuchinos o Paraguayitos constituyen un grupo de 11 especies de reducido tamaño, que viven en ambientes de pastizales, arbustivos y bañados, en zonas tropicales y subtropicales de América. La mayoría de las especies de Capuchinos presentan grandes problemas de clasificación y conservación a nivel mundial. Uno de los principales motivos es que las diferentes especies se distinguen entre sí solamente por la coloración de los machos adultos con plumaje nupcial, ya que hembras, juveniles y machos adultos con plumaje invernal de las diferentes especies son prácticamente indistinguibles. Muchas especies consideradas como tales actualmente por la ciencia, dejan muchas dudas, pudiendo tratarse algunas de polimorfismos o variantes dentro de una misma especie y subespecie, o tratarse de subespecies diferentes dentro de determinada especie, e incluso podríamos estar frente a híbridos resultantes del cruce entre dos especies diferentes o de mestizos entre dos subespecies de una misma especie. Con esta situación que se presenta, no es difícil imaginar las dificultades que existen para los investigadores llegar a determinar un estatus exacto de las diferentes variedades, así como conocer sus requerimientos ecológicos, su distribución, su comportamiento, su reproducción, etc, información imprescindible a la hora de planificar estrategias de conservación, algo que se dificulta aún más si tenemos en cuenta que siendo especies migratorias hay que considerar su conservación tanto en zonas de cría como de invernada. Algo que sí queda claro es que las poblaciones de la mayoría de las especies de Capuchinos declinan cada año, siendo la principal causa de esto la destrucción y modificación de su hábitat, principalmente de los pastizales altos debido al avance de la ganadería, los monocultivos, la forestación y la desecación de bañados; otro problema que afrontan es la captura y comercio ilegal como aves ornamentales debido a sus bellos cantos e interesantes plumajes.

Por lo tanto, cada vez hay mayor necesidad de crear poblaciones domésticas de las diferentes especies, conformadas solamente por ejemplares anillados nacidos en criaderos debidamente registrados, de esta forma se podrá contribuir a su conservación contrarrestando en parte la gran demanda hacia estas especies, dejando en paz a las reducidas poblaciones silvestres.

Sugiero que todo aquél que tenga en su poder algún ejemplar de Capuchino del Género Sporophila, así como cualquier otra especie autóctona, que no deje de intentar su reproducción en ambiente doméstico.

 

DISTRIBUCIÓN

El Capuchino Pecho Negro es encontrado en Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay.

En Uruguayestá restringido principalmente a los departamentos del litoral oeste, entre los meses de Octubre - Noviembre hasta Marzo – Abril, período en que se reproduce antes de retirarse hacia zonas de invernada, principalmente al sur de Brasil.

Distribución de S. ruficollis (BirdLife International, 2009)

Zona de cría (oscuro) y zona de invernada (claro)

 

ESTATUS

  • INTERNACIONAL: Según los criterios de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) evaluados recientemente por  BirdLife International (2009) el Capuchino Pecho Negro (Sporophila ruficollis) está en la categoría de especie Casi Amenazada (Near Threatened) de la Lista Roja. Lamentablemente a pesar de que aún es imposible estimar la población exacta de esta especie a nivel mundial, se sabe que está declinando (BirdLife International, 2009)

- NACIONAL (Uruguay): Está catalogada como especie Poco Común (Olmos, 2009)

 

CARACTERÍSTICAS

Al igual que las otras especies del género, el Capuchino Pecho Negro es un ave pequeña que mide entre 9 y 11cm de longitud.

 

Otra característica común a la mayoría de las especies del género es el marcado dimorfismo sexual que presenta, siendo el macho bastante más llamativo que la hembra.

El macho con plumaje nupcial presenta corona, nuca y dorso plomizos; garganta, mejillas y pecho negros pudiendo haber ejemplares con estas zonas color marrón oscuro o café; rabadilla y vientre normalmente castaños variando desde canela hasta castaño oscuro; alas negruzcas con plumas bordeadas de gris o pardo, con pequeña mancha alar blanca en la base de las primarias siendo más visible en vuelo; cola negruzca; pico algo robusto negro; y las patas son de color ceniza oscuro.

S. ruficollismacho adulto con plumaje nupcial

 

La hembra tiene dorso pardo, a veces con tono oliváceo, y ventral ocráceo, pudiendo variar algo el tono en diferentes ejemplares. Alas y cola pardo-agrisados. El pico presenta maxila parda y mandíbula amarillenta. Hembras añosas pueden presentar algunas plumas propias de machos, lo cuál podría llegar a confundir aunque es algo bastante raro.

S. ruficollishembra adulta

 

Los juveniles, no se distinguen de las hembras, los machos adquieren su coloración definitiva luego del año de vida, pudiendo demorar hasta 2 años. Ejemplares subadultos pueden presentar plumajes intermedios.

S. ruficollisjuvenil

S. ruficollismacho subadulto

 

Esta especie realiza dos replumes al año, una muda prenupcial, aprox. en Setiembre, en la que el macho adopta su plumaje más vistoso, y una muda postnupcial, aprox. en Abril, donde normalmente adquiere un plumaje más discreto, esto varía según cada ejemplar habiendo algunos que casi no modifican su plumaje, mientras que otros quedan similares a las hembras salvo por algunas plumas negras en las mejillas y algunas grises en dorso y cabeza, pudiendo encontrarse ejemplares con plumajes intermedios, es frecuente confundir ejemplares machos adultos con plumaje invernal con ejemplares machos subadultos. Lo que es constante en el período invernal es el aclaramiento del pico de los machos adultos.

S. ruficollismachos adultos con plumaje invernal

 

Su canto es muy interesante, es melodioso, delicado y suave compuesto por variadas notas, sorprendiendo a veces el alto volumen que alcanzan algunas de ellas teniendo en cuenta el reducido tamaño del ave. Son características las 3 o 4 primeras notas, bien audibles y delatoras de la especie en su hábitat.

Hay hembras que también cantan aunque generalmente no tienen ni la potencia ni la variedad del canto de los machos.

 

La validez específica de este Capuchino ha sido puesta en duda, ya que algunos autores consideran que pueden ser una simple fase de plumaje con pecho negro del Capuchino Canela (S. hypoxantha), y que el Capuchino Pecho Blanco (S. palustris) es la fase de plumaje con pecho blanco.

 

Existe una variedad aún no descripta científicamente que tiene muchas posibilidades de estar emparentada con S. ruficollis, se trata del Capuchino de Collar Negro (Sporophila spp) que presenta el mismo diseño que el Capuchino de Collar (S. zelichi) pero con el collar negro en vez de blanco, tiene corona plomiza, dorso, rabadilla y vientre castaños o canelas, y garganta, mejillas, pecho y nuca negros. Esta variedad se ha observado en la naturaleza acá en Uruguay junto a S. ruficollis y al Capuchino de Corona Gris (S. cinnamomea). Si bien podría tratarse de una especie independiente o una subespecie o variante de alguna de las nombradas, teniendo en cuenta que comparte características y ambiente con ambas, personalmente me inclino a que el Capuchino de Collar Negro es el resultado del cruce entre S. ruficollis y S. cinnamomea, siendo los ejemplares machos fértiles según lo comprobé en el criadero.

Capuchino de Collar Negro (Sporophila spp) macho adulto

Capuchino de Collar Negro (Sporophila spp) macho adulto

con coloración general más oscura y diseño irregular

 

HÁBITAT

El Capuchino Pecho Negro habita pastizales, cardales, praderas arbustivas y zonas cultivadas. No es una especie tan exigente como otros Capuchinos, ya que no es tan dependiente de los pastizales altos ni de la cercanía del agua, adaptándose a diferentes ambientes de áreas rurales, incluso en cercanías de la vivienda humana. No es raro ver machos cantando sobre árboles, arbustos, alambrados o cables eléctricos en primavera y verano, estaciones en que es posible encontrarlo por nuestras tierras.

 

RASGOS ETOECOLÓGICOS

Presenta hábitos gregarios y es frecuente encontrarlo en parejas o pequeños grupos junto a otras especies como Gambita o Volatinero (Volatinia jacarina), Chingolo Ceja Amarilla (Ammodramus humeralis) y, en zonas de pastizales húmedos, también junto a Capuchino Corona Gris (S. cinnamomea), Capuchino Pecho Blanco (S. palustris), etc.

 

La época reproductiva de esta especie acontece en primavera y verano, aproximadamente de Octubre – Noviembre hasta Febrero – Marzo, cuando en la naturaleza hay mayor oferta de alimentos y clima más agradable,

Cada pareja delimita su territorio y no permite la presencia de otros ejemplares, el macho canta insistentemente marcando el área desde un sitio visible.

Al nido lo construyen generalmente a poca altura, aproximadamente a 50cm del suelo, atado a ramitas de yuyos o arbustos. El nido es una semiesfera hueca o taza de finas fibras vegetales entrelazadas, pudiendo estar unidas con telas de arañas (De la Peña, 1987), cuyas medidas son 4 a 4,5cm de diámetro interno, 4cm de profundidad y un grosor de las paredes de 1cm.

Generalmente realizan 2 o 3 posturas por temporada de 2 a 3 huevos en cada una, éstos son ovoidales, de 15,6-16,4mm X 11,8-12,1mm según mediciones personales, y presentan una coloración blanquecina con pintas ocres, grises y negras, distribuidas por toda la superficie aunque más oscuras y en mayor cantidad sobre el polo obtuso.

La incubación de los huevos dura 11 a 12 días y es llevada a cabo, normalmente de forma exclusiva por la hembra, que con su plumaje menos vistoso pasa más desapercibida para los depredadores. El macho generalmente se encuentra en las inmediaciones marcando territorio para evitar intrusos y periódicamente visita el nido.

Luego de la eclosión, durante los primeros días, la hembra es la encargada mayoritariamente de la alimentación de los pichones.

Aproximadamente a los 12 días, los pichones saltan del nido y se mueven atrás de sus padres pidiendo alimentos de forma insistente, acá el macho toma un protagonismo mucho mayor en esta tarea. Cuando los pichones tienen aproximadamente 25 días de vida, la hembra comienza una nueva postura. Luego de 10 o 15 días más los pichones adquieren la capacidad de valerse por sí mismos y se independizan. Prácticamente hasta el año de vida, la coloración general pardo-acanelada de los pichones juega un papel fundamental en su supervivencia.

Según pruebas en el criadero, puedo afirmar que los ejemplares adquieren la madurez sexual cerca del año de vida, incluso en machos que aún no tienen su coloración completa.

 

Luego del período de cría, en los machos hay una gran disminución del canto y del comportamiento territorial. Se forman grupos de Capuchinos de varias especies, de diferentes sexos y edades, y de ésta forma realizan la migración anual, abandonando los sitios de cría para desplazarse hacia tierras más norteñas, principalmente al sur de Brasil, donde pasan el invierno con clima más cálido y mayor disposición de alimentos.

 

Su alimentación se basa principalmente de pequeñas y variadas semillas, principalmente de gramíneas de los Géneros Paspalum y Panicum. El nombre de su género, Sporophila, hace referencia a su hábito alimenticio, ya que Sporo viene del griego sporus, que significa espora o semilla y phila, también del griego, significa que “ama o apetece”. También ingieren pequeños brotes e insectos, principalmente en época de cría para alimentar a los pichones debido a su alto contenido proteico.

 

El CAPUCHINO PECHO NEGRO EN AMBIENTE DOMÉSTICO

Al igual que el resto de los miembros del género,  aunque no tenga colores muy llamativos, su interesante diseño, su bello canto, su delicada apariencia y la facilidad con la que se consigue su mansedumbre, hacen que el Capuchino Pecho Negro sea sumamente apreciado y buscado como ave ornamental.

 

Personalmente, aparte de los motivos anteriores que transformaron a este género en uno de mis favoritos, tengo el gran incentivo de realizar una cría experimental que, con los cruzamientos apropiados, permita descifrar algunos de los misterios que envuelven a los Capuchinos, además de contribuir a la formación de una población doméstica, a mi entender imprescindible para garantizar su conservación.

 

Con un correcto manejo y un poco de paciencia es posible lograr su reproducción en el criadero. De todas formas, considero que los Capuchinos no son de las especies más fáciles de criar en jaulas, siendo muy variables los resultados.

 

Las mutaciones son una gran atracción para muchos criadores, pero hasta el momento en esta especie solamente he visto ejemplares overos o leucísticos, en éstos hay ausencia de melaninas en determinadas zonas ya que presentan plumaje normal con manchas blancas, éstas se deben a mutaciones en genes de localización, que están activos solamente en una zona determinada del plumaje y pueden estar afectados unos independientemente de los otros. Mediante selección y cruzamientos apropiados, podemos reunir la mayor cantidad posible de genes afectados, logrando ejemplares cada vez menos melánicos pudiendo llegar hasta ejemplares con plumaje enteramente blanco. Esta mutación es autosómica recesiva.

 

S. ruficollishembra adulta leucística u overa

 

EXPERIENCIA PERSONAL

A pesar de que he logrado criar varias especies del Género Sporophila, aún sigo ajustando el manejo y el sistema de cría más apropiado para los Capuchinos.

 

 En las épocas de replumes y reposo, considero que lo más apropiado es alojar varios ejemplares juntos, incluso de diferentes especies del género, pero siempre teniendo la precaución de juntar en cada voladora individuos del mismo sexo y edad, y sin contacto visual con los del sexo opuesto para evitar conflictos. Agrupo aproximadamente 10 ejemplares por voladora de 150 X 30 X 30cm, totalmente de alambre galvanizado y de pase fino, con 15 comederos exteriores (en realidad son 2 jaulas de cría y una individual al medio unidas retirando las puertas corredizas laterales). De ésta forma hacen ejercicio e interactúan entre ellos, evitando que se tornen obesos, logrando buena fertilidad de los machos y evitando  obstrucción de huevos por falta de tono muscular abdominal de las hembras.

 

En la época de cría utilizo jaulas individuales para los machos y jaulas de cría para las hembras. Las hembras son pasadas de las voladoras a jaulas de cría a medida que observo signos de celo, generalmente a partir de Setiembre u Octubre. Las jaulas de cría miden 60 X 30 X 30cm, son totalmente de alambre galvanizado, de pase fino y con separador al medio, con 6 comederos exteriores y con la particularidad de presentar en la mitad superior de sus laterales una puerta corrediza hacia delante para pasar los ejemplares de una jaula a otra sin manipularlos. Los machos que cumplen con el replume prenupcial en las voladoras son pasados a jaulas individuales de 30 X 30 X 30cm, con 3 comederos externos y con puertas corredizas laterales similares a las descriptas. En el criadero las jaulas son ubicadas de forma que entre 2 jaulas de cría quede un espacio donde entra una jaula individual. De esta forma los machos se manejan independientemente de las hembras, permitiendo sacarlos al exterior a tomar baños de sol y ubicarlos a diferentes niveles del criadero para cruzarlos con diferentes hembras.

Las jaulas de cría, donde será alojada una hembra en cada una, tendrán tapados los laterales con planchas plásticas para evitar el contacto visual entre ellas y con los machos que estarán ubicados cada uno en su jaula individual, con esta medida hay menor estrés y se evita el abandono de huevos y pichones por parte de las hembras.

 

Los nidos utilizados para Capuchinos en todas las oportunidades han sido internos tipo taza de alambre galvanizado que miden 7cm de diámetro y 4,5 cm de profundidad, con revestimiento interno de cuerda trenzada o planchas de esponja vegetal (Luffa cylindrica). Conozco criadores que han logrado criar Capuchinos en nidos de Canario tipo taza con mayor diámetro y profundidad que los indicados, donde la hembra queda totalmente escondida en su interior mientras incuba, así como nidos cerrados de mimbre tipo balón con un agujero. Al nido lo ubico cerca de algún ángulo superior sobre la parte frontal de la jaula facilitando su revisión y lo oculto con plantas artificiales colgadas desde el exterior, así la hembra se siente protegida mientras puede observar el entorno a través de las hojas cuando está en el nido, evitando que se levante cada vez que escucha un ruido en el criadero. Coloco abundante material de nidificación como pasto seco, crin vegetal (utilizado para rellenar sillones), hilachas de arpillera de 8 a 10cm de largo y algodón, he notado que este último incentiva a las hembras a nidificar, un poco es colocado en el nido y el resto entre los barrotes de la jaula. Las hembras logran el diámetro adecuado del nido incorporando mayor o menor cantidad de material, generalmente anda en torno de los 4-4,5cm para todas las especies del género.

 

Como otros granívoros de pequeño porte, la base de la dieta proporcionada es una mezcla de pequeñas semillas compuesta por 40% de alpiste, 40% de moha, 15% de mijo y 5% de abisín. Complemento 3 o 4 veces por semana con frutas y verduras como banana, manzana, naranja, pepino, radicheta, etc. Piedra cálcica y cáscaras de huevo trituradas están de forma permanente a su disposición. Unos 2 o 3 días seguidos cada semana durante todo el año suministro un complejo vitamínico hidrosoluble en el agua del bebedero.

En época de reposo proporciono 3 veces a la semana media lengüeta chica por pájaro de pastón con 21% de proteínas totales (Pastón ACRU con Huevo). En época de replume y de cría, todavía en las voladoras, suministro el mismo pastón pero media lengüeta chica por pájaro todos los días. En época de cría, a las hembras que ya están en sus jaulas de cría y a los machos en sus jaulas individuales, suministro diariamente una lengüeta chica por pájaro de pastón con 24% de proteínas (Pastón ACRU con Huevo mezclado con Caseinato de Calcio en proporción de 50g por Kg), que suspendo cuando la hembra pone el segundo huevo hasta dos días previos a la fecha de nacimiento. Cuando nacen los pichones  dejo dicho pastón a disposición de forma permanente, y durante los 3 primeros días de vida de los pichones no suministro ni frutas ni verduras, luego de esa fecha sigo con la rutina de 3 o 4 veces por semana. Generalmente suministro un coccidiostático durante la primera semana de vida de los pichones.

Siempre que es posible proporciono baños de agua y sol durante todo el año.

 

El éxito en la reproducción de esta especie dependerá de varios factores como tranquilidad del ambiente, mansedumbre y sanidad de los reproductores, alimentación, higiene y manejo adecuados, además de mucha observación y paciencia por parte del criador. Se recomienda que los reproductores superen el año de edad para asegurarnos que se encuentran totalmente desarrollados, de todas formas ya estarían aptos con 11 meses.

La temporada de cría se extiende desde Octubre – Noviembre hasta Febrero – Marzo, y si las hembras están en buenas condiciones podemos obtener 3 o 4 nidadas por temporada.

El sistema de cría que me ha dado mejores resultados es el poligámico, me permite utilizar un único macho para varias hembras o cruzar una hembra con más de un macho en la temporada, además de criar en espacios relativamente reducidos. En jaulas de cría pequeñas es prácticamente imposible criar en monogamia, ya que en la mayoría de los casos el macho interfiere negativamente en el proceso reproductivo, pudiendo molestar a la hembra mientras incuba o agredir a los pichones o a la hembra, incluso al punto de matarla si ésta lo rechaza en varias oportunidades, me ha pasado con un macho que luego de culminar dos temporadas de cría con sistema monogámico sin éxitos reproductivos y con dos hembras muertas, obtener varios pichones al modificar el sistema. En voladoras grandes, jaulones o aviarios es más viable el sistema monogámico, de todas formas siempre hay excepciones y criadores conocidos han criado en monogamia en jaulas chicas, sin dudas el temperamento de los reproductores influye mucho.

Mi forma de proceder para la cría de Capuchinos es la siguiente, las hembras son pasadas de las voladoras a jaulas de cría a medida que observo que están entrando en celo por su mayor nerviosismo, aleteo constante, por arrancar papel del fondo de la jaula, por andar con plumas en el pico o por “agacharse” al escuchar cantar a los machos, esto generalmente es a partir de Setiembre u Octubre, aunque hay hembras que irremediablemente, año a año, están “prontas” recién en Enero o Febrero. Coloco en cada jaula de cría el nido camuflado como se explicó anteriormente y el material de nidificación, al principio solo algodón en pequeña cantidad para incentivar y luego de uno o dos días el resto de los materiales. Los machos son colocados en jaulas individuales luego que completan la muda prenupcial, permaneciendo junto a las de las hembras, pero sin contacto visual, ellas no los ven pero escuchan sus cantos, eso es fundamental para su estimulación a criar.

A partir de acá hay que ser muy observador ya que es fundamental interpretar pequeñas señales que nos indiquen los momentos justos para proceder, de esto dependerá gran parte del éxito reproductivo.

Cuando alguna hembra tiene el nido a medio hacer o casi terminado o pasa bastante tiempo en él, ubico la jaula del macho elegido junto a la de ella y retiro la plancha plástica para que se vean. Si ella se muestra indiferente al cabo de unos 5 minutos vuelvo a colocar la barrera visual, seguramente la hembra aun no esta pronta o hubo algún factor que la inhibió, esto conviene hacerlo 2 o 3 veces al día durante los días siguientes y observar la actitud de ella. Si ella se muestra receptiva o sea se agacha para que la pise, abrimos las puertas laterales corredizas de las jaulas de ambos, generalmente el macho pasa a la jaula de la hembra, la pisa y vuelve a su jaula, si observamos que la cópula se realizó correctamente ya cerramos las puertas corredizas y colocamos la plancha plástica, si quedamos en duda de la efectividad de esa pisada lo dejamos algunos minutos mas para que la vuelva a pisar antes de separarlos. Conviene repetir este procedimiento unas 2 o 3 veces al día durante 2 o 3 días, luego la hembra comienza a rechazarlo, señal de que pronto aparecerá el primer huevo, de todas maneras con una única pisada ya seria suficiente para fertilizar todos los huevos. El macho puede trabajar con varias hembras siempre que se respete el procedimiento y se deje un tiempo prudencial entre una hembra y otra. La hembra se encargará sola de la incubación y la crianza de los pichones.

Pareja de S. ruficollis en plena cópula

 

Ponen generalmente 2 o 3 huevos que son incubados durante 11 días a partir de la puesta del 2º, que generalmente es el momento en que la hembra comienza a incubar.

Los pichones son anillados a los 5 - 6 días con anillos de 2,5mm de diámetro interno.

Aproximadamente a los 12 - 14  días de vida abandonan el nido y se los puede ver atrás de la madre pidiendo comida. Un par de días después podemos retirar el nido para higienizarlo y evitar que la hembra comience una nueva postura infértil antes del destete de los pichones.

 


S. ruficollishembra incubando

S. ruficollishuevos

                 Pichones de 1 día                                                      Pichones de 3 días

 

                        Pichones de 6 días                                                Pichones de 9 días

   Pichones de 11 días                                    Pichones de 14 días

 

Aproximadamente entre los 22 y 25 días ya se los observa probando alimentos blandos, principalmente pastón, frutas y verduras, igual siguen siendo embuchados por su madre aproximadamente hasta los 35 - 40 días, cuando ya están capacitados para descascar semillas, siendo separados definitivamente y alojados en voladoras para favorecer su desarrollo, donde no debe faltar el suministro diario de alimentos blandos. En este momento comienzo generalmente un tratamiento de 10 días con coccidiostático en el bebedero de los recién “destetados”.

            Juveniles 2 meses y medio                                                               Subadulto 9 meses y medio

 

Los juveniles de ambos sexos presentan una coloración parecida a la hembra, pero los pichones machos comienzan a practicar el canto con pocos meses, permitiendo el sexado aún sin signos en el plumaje, de todas formas hay que tener en cuenta que hay hembras jóvenes que también pueden cantar.

El tiempo que demoran los machos en adquirir el plumaje adulto definitivo es variable de un individuo a otro, pudiendo ocurrir entre el primer y segundo año de vida, pero aproximadamente a los 6 – 8 meses es probable que los pichones machos ya presenten algunas plumas propias de los adultos.

 

Bibliografía consultada:

  • BirdLife International. 2009. Species factsheet: Sporophila ruficollis. Bajado de http://www.birdlife.org el 11/4/2010
  • DE LA PEÑA, M.R. 1987. Nidos y Huevos de Aves Argentinas. Ed. del autor. Santa Fé. Argentina.
  • OLMOS, A. 2009. Aves en el Uruguay. 1ª Edición. Tradinco, Industria gráfica del libro. Montevideo. Uruguay.
  • RIDGELY, R.S. & G. TUDOR. 1989. The birds of South America. Vol. 1. The Oscine Passerines. Texas Univ. Press. Texas.
  • SICK, H. 1985. Ornitologia Brasileira, uma introducao. Vol. II. Editora Universidade de Brasilia. Brasilia.

ESTE ARTÍCULO FUE ESPECIALMENTE ENVIADO PARA LA EDICIÓN 12 DE WWW.AVESMAGACIN.COM.AR POR GENTILEZA DEL AUTOR.